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Mostrando entradas de diciembre, 2018

Los calendarios y fin de año en las culturas antiguas

Debido a la variedad de calendarios, el fin de año se ha celebrado en distintas posiciones de nuestra órbita terrestre. Actualmente, la Nochevieja se celebra de muchas formas por todo el mundo. Mientras en España nos comemos las 12 uvas al ritmo de las campanadas, al igual que otros países de habla hispana, los demás países tienen sus peculiares tradiciones locales, aunque la mayoría comparten el lanzamiento de fuegos artificiales. Sin embargo, ¿cómo lo celebraban hace siglos en otras culturas cuando el año no terminaba el 31 de diciembre?

Concursos de belleza de camellos

En el mundo se realizan muchos tipos de concursos, algunos absurdos. Suelen ensalzar la cualidad más notable de un individuo. De esta manera, con un razonamiento similar al que utilizan los certámenes de Miss Mundo o Miss Universo con sus participantes, en Arabia Saudí han considerado que lo más destacable de un camello o dromedario es su belleza. No os hagáis los extrañados que sé que en su día la última imagen de esta entrada gustó.

La peste negra, el mal que probablemente no vino de China

Durante el siglo XIV, la peste negra o peste bubónica asoló Europa con una estimación de 75 a 200 millones de personas en Eurasia en tan solo cuatro años. Tradicionalmente se ha dicho que la plaga se extendió desde China, pero el consenso actual rechaza esa asunción y sitúa su origen en las tierras controladas por la Horda Dorada en 1345, en el Cáucaso y las zonas vecinas.

Sobre esa afirmación inicial, se llega a cuestionar incluso si llegó a las regiones más pobladas de la época, la India y China. Una revisión de las fuentes primarias de la dinastía Yuan y el sultanato de Delhi no revelan una plaga entre sus problemas durante el siglo XIV. Por el contrario, los estudios bacteriológicos han revelado que, tras la epidemia europea, la bacteria viajó a la provincia de Yunnan en China. De esta manera, penetró primero en Europa y posteriormente llegó a China pasando por Rusia.

Si un rinoceronte ve fuego corre a sofocarlo instintivamente

Posiblemente lo supieran gracias a Stone Phillips y a la estupenda oferta informativa de la NBC o quizás a Los dioses deben estar locos (1980). Desde finales del siglo XIX se contaba que los birmanos, indios y malayos tenían una leyenda en la que el rinoceronte comía fuego. En malayo tenía el nombre badak api (badak: rinoceronte, api: fuego).


Naturaleza mítica El bâdak âpi era un monstruo fabuloso similar a un rinoceronte, descrito con un tono escarlata brillante. Se decía que dejó la tierra en compañía de Sang Kělěmbai, la maga.
Sang Kelembai En Pahang, Malasia, Sang Kelembai es una mujer fea con cejas gruesas, nariz plana, grandes orejas de elefante y colmillos, y en torno a tres veces más grande que una persona normal. Vivía junto al río Pahang, donde se alimentaba de hojas de bambú y, ocasionalmente, de fruta y carne. Es una variante de Gedembai del archipiélago Langkawi, Malasia, que era una bella mujer con poco más de treinta años, pero de personalidad gélida y carente de compa…

Los planetas, estrellas y constelaciones en la tradición aborigen australiana

Los aborígenes australianos veían el cielo como un reflejo de la tierra. Anunciaba los cambios de estaciones, las mareas, cuando estarían listas las fuentes de alimento o como encontrar el camino por la noche. Antes de la ocupación británica, se estimaban unas 400 poblaciones aborígenes en Australia. A pesar de sus diferencias en idioma, historias y creencias, tenían el común El Sueño, una narrativa animista de la creación que continua en la actualidad.

Una diferencia notable con otros pueblos es que los aborígenes hablan de las historias de sus estrellas en presente porque aún son parte de su vida y cultura. Contraria a la creencia de los colonos europeos que consideraban a los aborígenes como primitivos, tenían un conocimiento extenso de la astronomía, siendo una parte fundamental de su educación.

Formas extrañas de distribuir a la población humana mundial

Somos más de 7 300 millones de humanos en la Tierra y ocupamos demasiado espacio en ella. Esto se podría solucionar concentrando a toda la población mundial en un territorio contiguo. Hay varias opciones de hacerlo.

¿Cuál es la altura mínima para que un paracaídas funcione?

El lunes moría en Makiivka el adolescente ucraniano de 15 años Bogdan Firsov, quien saltó de la azotea de un edificio abandonado de 14 plantas en un paracaídas casero mientras el público, en el que se incluía su madre, le animaba y grababa. Ni llevar el casco ni colocar colchonetas en el suelo evitaron su destino. El adolescente cayó de espaldas los 42 metros que lo separaban del suelo.  Según el periódico Fakti, la distancia mínima para que un paracaídas funcionase serían 70 metros, la altura de un edificio de 25 pisos.

La historia ilustrada de América contada en Japón (1861)

Hace varias semanas compartí la visión de Japón a través de un europeo durante el siglo XVII. La perspectiva japonesa de América distorsiona la historia extranjera hasta el punto que no desentonarían unos mechas o kaijus
El libro Osanaetoki Bankokubanashi (童絵解万国噺; "Historias ilustradas para niños de los 10 000 países") del autor Kanagaki Robun (仮名垣魯文) y el artista Utagawa Yoshitora (歌川芳虎) muestra los episodios más importantes de la historia de América, centrándose mayormente en los Estados Unidos. Se basó en dos fuentes secundarias, el Kaikoku Zushi (海国図志; "Dibujos de países extranjeros") y el Amerika Ittōshi (亜墨利加一統志; "Historia unificada americana"). Esta obra se publicó en 1861, ocho años después del fin del cierre de las fronteras y cinco antes de la restauración Meiji, cuando se permitió a los japoneses abandonar el país.
Kanagaki Robun se considera el autor de la primera revista de manga, Eshinbun nipponchi (Noticias ilustradas), creada en 1874. P…

¿Por qué la i mayúscula y la L minúscula son idénticas?

Somos afortunados de poder disponer de cientos de fuentes en nuestros ordenadores, más aún si nos aprovechamos de los recursos de internet, pero durante siglos no teníamos esa disponibilidad. No hace tanto, con las máquinas de escribir, deducías por el contexto qué carácter se había usado.
Homoglifos Un cero (0) podía ser una O. En ocasiones para diferenciarlos se usaba el Ø, una solución siempre que no escribieses en ningún idioma escandinavo o en griego, donde pueden confundirse con las letras Ø y Φ, respectivamente. El número 1 podía confundirse con la i mayúscula (I) o la L minúscula (l), además de la pleca o barra vertical (|). No ayudaba al lector que algunas máquinas de escribir no tuvieran tecla para el 1 y/o el 0, usándose la I y la O en sustitución. En el caso de la pleca, podía mostrarse separada en dos barras verticales continuas (¦).



Si comparamos entre distintos alfabetos hay más casos, como el punto y coma (;) y el signo de interrogación griego (;), una confusión que c…