Las grandes migraciones de ardillas al este norteamericano
Cazadas por miles
No se trataba de una migración anual ni por una causa evidente, por lo que siempre pillaban por sorpresa. Travels in North America: The English Version of 1770 de Pehr Kalm (1716-1779) es un primer testimonio, donde indica que en 1747 bajaron desde las montañas a las tierras bajas de Pensilvania oriental, ofreciéndose recompensas por matar 640000 ejemplares. Philo Romayne Hoy (1816-1892), quien observó las migraciones al suroeste desde Wisconsin durante un mes a comienzos de otoño de 1842, 1847, 1852 y 1857, informó que un cazador de Ohio cazó 160 fuera de temporada. The Hunter's Feast (1840), destaca que, en una batida de caza de una semana de duración en Kentucky, donde cada uno usó 6 pistolas, mataron 5000 y 4780 ardillas.
Desplazamiento masivo
En The Winning of the West (1889-1896), Theodore Roosevelt escribió que los americanos que vivían en los bosques debían luchar contra plagas de ardillas grises y negras, variedad melanística, que devastaban los campos de maíz, migrando entre las montañas y el río. En septiembre, cientos de miles se desplazaban hacia el este sin que montañas, bosques, praderas o ríos fueran un obstáculo.
Robert Kennicott (1835-1866) y John Bachman (1790-1874) escribieron ampliamente sobre estas migraciones. Comenzaban en otoño, desplazándose en masa en una misma dirección, generalmente al este. No tenían prisas, pues se paraban para alimentarse de nueces y bellotas en los bosques. Aunque preferían desplazarse entre los árboles, se adentraban en las praderas, pero las aves rapaces y otros depredadores se aprovechaban que en este medio eran más torpes. No obstante, cualquier baja era repuesta de inmediato. Además, si se encontraban vallas, preferían correr sobre ellas. Entonces es cuando el granjero descubría que no solo se alimentaban de nueces de nogal y bellotas, sino que asolaban los campos de maíz y cebada.
Cruzaban ríos como el Ohio, Hudson o Niágara, nadando con dificultad con tan solo la cabeza sobre el agua. El grupo podía extenderse en un continuo de hasta 200 km. Muchas morían ahogadas. Las que llegaban al a orilla acababan agotadas, siendo tan fáciles de capturar con las manos, bajarlas de lugares altos o matarlas con palos y piedras que incluso los niños lo hacían. Una vez llegadas a su destino, que podía ser distinto en cada migración, se quedaban allí y no volvían al oeste.
La razón de la migración
No se sabía cuándo podían ocurrir, pero durante los siglos XVIII y XIX ocurrieron durante muchos años pero, a partir de de la segunda mitad del siglo XIX, se convirtieron en un recuerdo. Durante el siglo XX, no quedaba quien les hubiera visto. La migración de 1946, que también incluía ardillas zorros orientales (Sciurus niger), y de 1968 fueron un recordatorio que, aunque tan solo se contaban en centenares, aún eran posibles. Por otra parte, sirvieron para entender mejor la causa de los desplazamientos.
El país había cambiado. Las ardillas intentaban cruzar las carreteras, saltando aterrorizadas y confusas ante los coches y acabando atropelladas. Muchos de los bosques en los que vivían en el pasado se habían talado, perdiendo su hábitat y reduciendo su número. Se pudo observar que no se movían por hambre ni por parásitos, siendo individuos jóvenes y mayoritariamente sanos.
Estas ardillas no almacenan el alimento en los árboles, sino que lo entierran bajo tierra u oculto en la hojarasca. Así pueden pasar el verano y parte del otoño preparándose para el invierno. Cuando hay una producción excepcional de bellotas y nueces de nogal, más ardillas sobreviven al invierno. Entre febrero y marzo nacerá una nueva generación pero, si para finales de verano se encuentran que no tienen comida que enterrar, se desplazarán al este. Aunque puedan comerse las semillas de las coníferas y, como último recurso, el meristemo secundario del arce, su alimentación principal siguen siendo bellotas y nueces. De esta manera, gran parte de las ardillas se mueven grandes distancias, no con hambre, sino con el instinto para sobrevivir al invierno. Llegados a su destino, se asientan en nuevos bosques.
Fuentes
- Seton, E. T. (1920). Migrations of the graysquirrel (Sciurus carolinensis). Journal of Mammalogy, 1(2), 53-58.
- Schorger, A. W. (1947). An emigration of squirrels in Wisconsin. Journal of Mammalogy, 28(4), 401-403.
- Flyger, V. F. (1969). The 1968 squirrel" migration" in the eastern United States. Natural Resources Institute, University of Maryland.
- Benson, E. (2013). The urbanization of the eastern gray squirrel in the United States. The Journal of American History, 100(3), 691-710.
- Fusco, N. A., Cosentino, B. J., Gibbs, J. P., Allen, M. L., Blumenfeld, A. J., Boettner, G. H., ... & Caccone, A. (2024). Population genomic structure of a widespread, urban‐dwelling mammal: The eastern grey squirrel (Sciurus carolinensis). Molecular ecology, 33(3), e17230.


