¿Los desodorantes duran realmente 48 horas?
Si agarras un desodorante, a menudo indica que dura 48 horas. Una duración extra es beneficiosa, pero es difícil creer que actúen más de una fracción de ese periodo. Se deduce que una ducha o un baño lo eliminaría, por lo que deberían mantener su efecto en la axila todo ese tiempo sin higiene adicional. ¿Es cierto, un engaño o se trata de un reto?
Si el envase de desodorante promete una acción durante uno, dos o tres días (24, 48 y 72 horas), no se debe a que los componentes actúen precisamente ese tiempo o se haya redondeado la cifra, sino que los tiempos estándares de pruebas de rendimiento se sitúan tras pasar un día, dos o tres tras la aplicación.
¿Cómo se prueba la efectividad de los desodorantes?
En sus estudios, se seleccionan a 30-60 sujetos con olor axilar moderado que representen a los consumidores del producto (18-65 años) que, por supuesto, consientan o puedan soportar las pruebas. Antes de empezar, se comienza con un periodo de condicionamiento de 10 a 14 días para evitar factores que influyan en el análisis (p.ej. evitar usar desodorantes, transpirantes o perfumes; ser no fumadores, tener axilas sin depilar; evitar lavar la axila al bañarse mientras se prueba el desodorante; no bañarse en piscinas cloradas, etc). La prueba propiamente dicha consiste en aplicar el producto y un placebo en las axilas opuestas de los sujetos, que desconocen de cual se trata, pues en unos el placebo se aplica en la izquierda y en otros en la derecha.
A los sujetos se les proporciona una camiseta blanca limpia de algodón, lavada en un ciclo con detergente sin aroma y un ciclo sin detergente. Los sujetos las visten en todo momento menos en las evaluaciones, en el cual tendrán los brazos pegados al cuerpo salvo cuando el juez olfatee cada axila. Para recrear situaciones que ponen a prueba el producto, se puede pedir a los sujetos que usen la bicicleta estática durante 15 minutos o se mantengan a 38-52ºC en una sauna, donde la humedad relativa del 30-40%, aunque este detalle es más común en antitranspirantes.
Evaluación
En la prueba sensorial clínica, un grupo de 3-4 jueces entrenados, cuyo rendimiento es juzgado para que sea uniforme y que tampoco sabe cuál es el placebo, olfatea brevemente y responde en base a una escala del 0 al 10, siendo cero la ausencia de olor y el 10 un olor extremadamente desagradable. Estos evalúan tanto antes como después, pues se debe controlar que el olor de ambas axilas sea similar. Cada sujeto es evaluado por cuatro jueces para evitar valoraciones aisladas.
También se puede evaluar sin usar jueces, a través de la camiseta o almohadillas adhesivas en sudor de la axila. En estos casos, se puede realizar la prueba anterior por separado, observar si se ha inhibido la capacidad bacteriana de descomponer las secreciones corporales o si se detectan las moléculas responsables del mal olor por cromatografía de gases. Sin embargo, ninguna de estas dos últimas cuantifica la reducción del mal olor y están limitadas por la variabilidad entre personas.
Estas evaluaciones se pueden realizar a las 4, 8, 12, 24, 48, 72 e incluso 96 horas después del último uso del producto. Ya depende de la laxitud o estrictez de las regulaciones en cada país que las marcas deban ajustarse más o menos a la realidad en sus anuncios y envases, pero las pruebas de laboratorio están diseñadas para distinguir aquello que funciona, incluso tras varios días.
Duración que parece inexistente
Con todo, resulta difícil de creer que dure incluso un día. A veces, hay disciplinas cuyos métodos no manifiestan sus efectos con tanta intensidad fuera del laboratorio, y viceversa. Puede deberse a que se evalúe sobre los sujetos promedio, que son el grueso de la clientela, en lugar de las excepciones. En casos de estrés, el olor del sudor tiende a ser más desagradable, pudiendo ser insuficiente el desodorante.
También puede deberse a la aplicación. En este sentido, una opción podría deberse al uso de antitranspirante para reducir el sudor y no desodorante contra el mal olor. En el caso de los hombres, que suelen tener el olor más fuerte, es habitual que sigan usando productos no adecuados o insuficientes. Otra opción podría deberse a su mala aplicación o que los olores provengan zonas donde no se haya usado.
Finalmente, conviene recordar que algunas personas que sufren bromhidrosis u osmidrosis recuperan el mal olor incluso inmediatamente tras ducharse, pudiendo deberse a las bacterias que se refugian en las glándulas sudoríparas. Estos pueden tener un olor a pescado por la trimetilamina, a orina por el amoniaco, a coles hervidas por la metionina o el típico olor a viejo por el nonenal.
Fuentes
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