Oktoberfest: cuando la celebración nupcial es lo menos importante
Reino de Baviera
En el joven Reino de Baviera (1806-1918), el compromiso de Luis, primogénito de Maximiliano I (r. 1806-1825), con Teresa de Sajonia-Hildburghausen, en febrero de 1810 supuso una oportunidad para reforzar el carácter nacional. El día de su boda, el 12 de octubre de 1810, coincidiendo con el día de San Maximiliano de Lorch, se celebró la semana maximiliana en Múnich, que posteriormente se conocería como el primer Oktoberfest. Durante una semana, donde oportunamente también se celebraba el día de Santa Teresa de Jesús, la Cámara de Comercio de Múnich ofreció comida y cerveza gratis, pudiendo disfrutarse espectáculos musicales y teatrales. El día 17, la familia real se desplazó en carruaje descubierto desde la Residencia a la explanada cerca de Sendling, acompañado de músicos y cañonazos hasta la carpa real, donde observaría la festividad. La caballería de la guardia nacional comenzaría desde aquí una carrera.
Se volvería a celebrar anualmente en el prado de Teresa (Theresienwiese). En 1811, el programa e invitación oficial del evento ya la llamaba Oktober-Feste. Se mantuvo incluso tras las malas cosechas de 1816 y 1817. En 1818, se añadió un carrusel; en 1820, duró 8 días y, en 1823, atrajo a 50000-60000 visitantes, incluyendo taberneros, comerciantes y feriantes de toda Baviera, en su inauguración. Su continuidad quedó en duda tras la muerte de Maximiliano el 12 de octubre de 1825, pero Luis I (r. 1825-1848) siguió asistiendo todos los años y la fiesta celebrándose. En 1832, el pabellón real se ampliaría para acoger también a la burguesía y a la nobleza. En 1835, hubo 100000 visitantes y se bebieron 250000 litros de cerveza.
En 1848, Luis I abdicó y le sucedió su hijo Maximiliano II (r. 1848-1864), quien fortaleció la conciencia nacional, las costumbres, el sentimiento de identidad y tradiciones, valorando la vestimenta tradicional (Volkstracht), como el Lederhosen y el Bundhosen en hombres y los Dirndls en mujeres, y su cultura relajada (gemütlichkeit). Cada localidad, región o grupo se identificaba por sus colores y patrones. Unos años antes, en 1835, ya se había realizado el primer desfiles de trajes populares (Volkstrachten).
En 1864, Luis II (r. 1864-1886) ascendió al trono y atrajo gran público al asistir a la fiesta, a la que tan solo asistió en cinco ocasiones. En 1872, se trasladó a septiembre por el mal tiempo, las guerras y las epidemias. El ayuntamiento de Múnich la reorganizó con un aumento de la oferta gastronómica y las atracciones de ocio. La enfermedad mental de Otón I (r. 1886-1913) impidió que se dejara ver, pero el príncipe regente Leopoldo (r. 1886-1912) consolidó su continuidad como fiesta nacional, experimentando cambios y novedades. A finales del siglo XIX, las grandes cerveceras ocuparon la dirección del evento en lugar de la Cámara de Comercio local. En 1906, Múnich adquirió todo el recinto festivo, construyendo el Bavariaring, la calle que rodea el Theresienwiese. En 1907, introdujo iluminación eléctrica, redes de agua, gas y alcantarillado. Los puestos pequeños fueron desplazados por las grandes carpas de las principales cerveceras muniquesas, convirtiéndose en la actual fiesta de la cerveza, donde esta y la comida se convirtieron en el principal atractivo. La expansión de la red ferroviaria permitió que llegaran cerca de 200000 visitantes. En 1912, se celebró el centenario con la fiesta más fastuosa del 17 de septiembre al 2 de octubre. El príncipe regente Luis Leopoldo, futuro Luis III (r. 1913-1918), tan solo visitó la celebración en 1913, pues se cancelaría con la Primera Guerra Mundial y el reino desaparecería con esta.
Estado libre de Baviera
Tras la Primera Guerra Mundial, el Oktoberfest dejó de ser una fiesta asociada a la monarquía. En 1919 y 1920, se celebraron pequeñas fiestas otoñales en el Theresienwiese, celebrándose de nuevo en 1921 gracias a una asociación muniquesa fundada por quienes querían conservar la festividad, pero la inflación obligó a suspenderla en 1923 y 1924. Volvió de nuevo en 1925 con la Feria Agrícola Central y en 1930 se reestructuró el recinto ferial.
El Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) usó el desfile de 1935 como instrumento propagandístico donde los grupos asociados, como las Juventudes Hitlerianas y la SA (Sturmabteilung, Sección de Asalto o "camisas pardas"), desfilaban junto a los trajes tradicionales bávaros. Se restringieron todos los elementos no asociados a la ideología y simbología nazi, prohibiendo los colores bávaros (azul y blanco) y muniqueses (amarillo y negro) para sustituirlos por esvásticas y expulsando a judíos e impuros del recinto.
Tras la aprobación de las potencias ocupantes en 1946, el Oktoberfest volvió definitivamente. Con la fundación de la República Federal de Alemania en 1949, crecería con más fuerza y recibiendo influencia estadounidense, llegando a 5 millones de visitantes en 1954. En el desfile de 1949, participaron los alemanes de los Sudetes expulsados de Checoslovaquia. En adelante, se acordó despojar la fiesta de cualquier ideología política. Los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 fueron un escaparate internacional que dio a conocerlo al mundo.
A pesar del atentado neonazi de 1980, el festival no volvería a cancelarse temporalmente hasta la pandemia de COVID-19 en 2020 y 2021. No fue la única vez que se canceló por salud pública, pues también se hizo en 1854 y 1873 por el cólera.
Fuentes
- Gaab, J. S. (2006). Munich: Hofbräuhaus & history: beer, culture, & politics. Peter Lang.
- Trangucz, G. (2014). 200 Jahre Oktoberfest, die Geschichte des weltgrößten Volksfestes.



