
Los humanos somos una especie rara si nos comparamos con el resto de integrantes del reino animal. Además de nuestro intelecto, que nos permite actuar más allá del instinto, poseemos otras características que nos han ayudado a adaptarnos al medio. Sin embargo, y a diferencia del resto de animales, dependemos durante demasiado tiempo de nuestros padres. Mientras que las tortugas, que incluso llegan a doblarnos en edad, son independientes ya al nacer, nosotros dependemos de nuestros progenitores durante bastante más tiempo. Sin embargo, no somos la única excepción. Remontándonos a la última etapa del Mesozoico había un dinosaurio llamado Maiasauria que se merece el nombre de "buena madre" (El significado de Maiasauria es
Reptil buena madre).
A diferencia del resto de reptiles, el Maiasuaria criaba a sus crías hasta que, cuando ya podían valerse por si mismos, se unían a la manada. Las crías crecían bastante rápido y eran alimentados por sus padres hasta que sus extremidades eran suficientemente fuertes para soportar su peso. Se ha comprobado que esta alimentación se prolongaba durante un largo tiempo gracias al estudio realizado al desgaste sufrido por las piezas dentales, debido que a que el alimento suministrado por los adultos, aunque triturado previamente, seguía siendo duro para las crías.
Aunque la manada era nómada siempre acudía al mismo lugar para reproducirse y para poner los huevos. Huevos que eran vigilados por los padres que se turnaban para protegerlos de los "ladrones de huevos" como el Oviraptor.
Su descubridor fue John R. “Jack” Horner, quien además de descubrir al Maiasauria y al Orodromeus, dio con el Tyrannosaurus Rex más grande de los 5 encontrados hasta la fecha. Quizás es más conocido por supervisar la película Parque Jurásico.
Jack encontró al Maiasauria en Montana (Estados Unidos) en el año 1979 al que identificó como un hadrosaurio (Normalmente llamados reptiles con pico de pato). Más tarde se topó con nidos redondos de barro separados unos 7 metros unos de otros (la longitud de un adulto), y que albergaban entre 18 y 30 huevos de 20 centímetros.
Como la mayoría de los hadrosaurios, vivía en grandes manadas lo que les proporcionaba cierta seguridad frente a los depredadores ya que no poseían ningún medio defensivo.
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