El golf aéreo, el deporte que intentó acertar los hoyos desde un avión
El golf es un deporte frenético que levanta pasiones en el público, que disfruta, absorto, de su intensidad, pero, ¿y si fuera aún más dinámico? A principios del siglo XX, aprovechando las nuevas tecnologías y la extensión de los campos, se tuvo la idea de jugarlo con aviones. Así nació el golf aéreo.
Reglas variables
Los elementos básicos son dos equipos, cada uno con un avión, y un campo de golf en donde jugar. El resto de factores son variables.
El primer ejemplo de golf aéreo ocurrió en Texas en 1918, en un campo de golf de 290 km de extensión y nueve greens, donde, en lugar de hoyos, había buzones. Los dos participantes despegaron del aeródromo Call Field, al suroeste de Wichita Falls, y, usando tan solo el rumbo de sus brújulas, tenían que localizar los greens, donde debían aterrizar. Allí, debían escribir su nombre y tiempo de llegada en un papel para meterlo en el buzón, corriendo para despegar y buscar el próximo.
En el club de golf de Old Westbury, en Long Island, se celebró otro tipo de golf aéreo el 27 de mayo de 1928. Fueron dos equipos compuestos cada uno por un piloto en un avión y un golfista en tierra. El primero estaba formado por el Arthur Caperton y el golfista William Hammond, mientras el segundo consistía en el piloto M. M. Merril y el golfista William Winston. Los pilotos despegaron desde el aeródromo Curtiss en aviones Curtiss cargados de pelotas de gutapercha. En cada uno de los nueve greens, los pilotos descendían hasta los 15,2 metros de altura, soltando la pelota para acertar al hoyo o acercarse lo máximo posible. La puntería de Merril le facilitó la victoria a Hammond, a diferencia de Winston, que tuvo que sacar la pelota tres veces del rough. El espectáculo atrajo gran cantidad de público, incluyendo en el aire, donde el coronel Charles Lindbergh y Thea Rasche lo presenciaron desde avionetas.
Dos meses después, en el campo de Dunwoodie, en Yonkers, repitieron el espectáculo pero con dos equipos de cuatro hombres: dos en el avión y dos en tierra. En un equipo, el capitán Elliot White Springs y el capitán Bobson en el aire, con el congresista Fiorello La Guardia y el teniente J. P. Maloney en tierra. En el otro equipo, el teniente Lester Maitland y el capitán Al Sherman en el aire y los tenientes John Dwight Sullivan y D. J. Houlihan en tierra. Como el piloto podía concentrarse en volar, llegaron a descender hasta a los tres metros sobre el suelo. El primer equipo ganó al segundo con un hoyo de ventaja.
En Inglaterra, el golf aéreo llegó en febrero de 1930. La competición se realizó en el campo de golf de Sonning, en Berkshire, entre el golfista A. J. Young, profesional que solía tener una puntuación de 69, contra G. A. R. Pennington, comandante del aeródromo de la NFS, en el aire con su D. M. Moth. Cada una de las pelotas que soltaba sobre los 18 greens, envuelta en tela blanca para evitar los botes, contaba como un golpe, ganando con tan solo 29 golpes en un vuelo de 40 minutos. La mayoría de las veces logró el hoyo en uno, pero en el séptimo necesitó cuatro intentos.
El 27 de enero de 1931, en Augusta, Georgia, la estrella del béisbol Ty Cobb se enfrentó acompañado por el golfista David Ogilvie Jr. contra William Lyon Phelps, profesor de inglés de Yale, y el golfista Charley Gray. En este caso, eran los golfistas quienes se encontraban en el aire, volando a 150 metros de altura en monoplanos American Eagle y descendiendo para soltar las pelotas. El jugador y el profesor las golpeaban en tierra, empatando a 27 golpes en los nueve hoyos. Más de 200 personas presenciaron el evento.
En Gran Bretaña, surgió otra variante, donde un aviador y una aviadora soltaban bombas de harina a los objetivos del suelo. Estas competiciones se extendieron por el mundo hasta que llegó la Segunda Guerra Mundial.
Fuentes
- Brooke-Hitching, E. (2015). Fox Tossing: And Other Forgotten and Dangerous Sports, Pastimes, and Games. Simon and Schuster.
- Ward, A. (2016). Golf's Strangest Rounds: Extraordinary but true stories from over a century of golf. Portico.
- Rhodes, D. (2008). Ty Cobb: safe at home. Simon and Schuster.
