El pez reclusivo que evita a los otros peces, aunque tenga que resistir sin agua
En los manglares de mangle rojo (Rhizophora mangle) de la costa atlántica de América, vive el rivulín del manglar (Kryptolebias marmoratus), pero buscarlo puede ser una misión infructuosa, pues se encuentra escondido precisamente en aquellos lugares donde no llegan otros peces.
Vecino aislado, agresivo y selectivo
Siendo un pez y viviendo en un manglar, lo lógico sería encontrárselo en el agua y, técnicamente, es así, pero es un pez de la zona intermareal. Dicho de otra manera, cuando baja la marea, no se va con ella, sino que se queda en tierra. Habita en lugares donde la presencia de agua es temporal, tiende a secarse o se queda aislada del mar, como charcas; cualquier tipo de zanja; sumideros; en el interior de los árboles, como los troncos perforados por termitas o larvas de escarabajos, o debajo de estos; cocos y latas de cerveza vacías; ecosistemas anquialinos, es decir, cuevas donde entra el agua al subir la marea, pero quedan desconectadas del océano cuando baja; y las madrigueras de cangrejos, como el cangrejo azul gigante (Cardisoma guanhumi) o el cangrejo fantasma de pantano (Ucides cordatus).
El problema es que es muy selectivo con sus compañías. Tolera a los cangrejos y a aquellos de su especie, encontrándose hasta 26 en una guarida de cangrejo, pero caer por accidente en su charca es una sentencia de muerte. Algunos competidores vuelven al mar en cuanto tienen oportunidad. El almirante del Hule (Rivulus tenuis) puede convivir siempre que la salinidad no sea excesiva. Otros caen víctimas del rivulín, pues, a pesar de su aislamiento, es un depredador. En algunos refugios, puede no tener suerte. En las madrigueras de cangrejos puede actuar de comensal, alimentándose de los restos de las presas de este. Habitualmente se alimenta de invertebrados terrestres y acuáticos, como larvas de mosquito (Aedes taeniorhynchus y Ae. sollicitans), caracoles, cangrejos, poliquetos y adultos del parásito alado del género Stylops.
Adaptado para la supervivencia
Pez fuera del agua
El rivulín del manglar (K. marmoratus) es, ante todo, un superviviente. Si tiene que abandonar su charca, puede emerger, arrastrarse y saltar entre las rocas y el barro docenas de metros hasta el agua. El grosor de la superficie ventral de la cabeza y las células caliciformes, es decir, unas células productoras de moco en forma de copa, le ayudan a adherirse a las superficies y protegerle de la abrasión del terreno. Los capilares epidérmicos en las aletas también podrían ayudarle a respirar. Además, las células entre las láminas de las branquias crecen reversiblemente tras una semana fuera del agua, evitando que las branquias se sequen en la superficie y queden inutilizadas al volver al agua. En este medio es cuando abandona su agresividad. De esta manera, en el laboratorio se ha comprobado que puede sobrevivir al menos 66 días sin alimentarse fuera del agua.
Ácido sulfhídrico y oxígeno
Los motivos para abandonar el agua pueden ser su ausencia o el exceso de ácido sulhídrico (H2S) en esta. El ácido sulhídrico (H2S) es un compuesto habitual en los manglares que les proporciona su olor a huevo podrido. Su concentración es inversamente proporcional al de oxígeno, por lo que sus niveles son más altos en el agua estancada de este ecosistema, más aún si es agua aislada y expuesta al Sol tropical.
Mientras está en aguas aisladas, el rivulín del manglar (K. marmoratus) se queda envuelto en una capa blanquecina de bacterias oxidadoras de azufre que desaparece cuando llega el agua oceánica. Por la relación entre el ácido sulfhídrico y el oxígeno, soporta condiciones hipóxicas pero su anatomía le permite subsistir. Su pequeño tamaño, su cabeza aplanada y su boca orientada hacia arriba le permite respirar el oxígeno concentrado en la capa superficial del agua. La red capilar en la epidermis del dorso, cuya densidad desciende caudalmente y está ausente en las superficies ventrales y por detrás de la aleta dorsal, tendría la misma función. Por otra parte, sus refugios con ácido sulhídrico, que disminuye el pH, mitigarían la acción tóxica del amoníaco.
Temperatura y salinidad
Algunas de sus guaridas proporcionan protección contra los cambios extremos de temperaturas, pero, aunque esté presente en aguas tropicales, el rivulín también es resistente, pues puede sobrevivir a 5º C fuera del agua.
La hipersalinidad (0,5-35 ppm) de las aguas de los manglares aumentan cuando se aislan y se seca, pudiendo soportar una salinidad de 115 partes por mil (ppm). De hecho, no se encuentra por debajo de los 10 ppm.
A todas estas condiciones, el rivulín puede encontrarse aislados en aguas turbias o sin luz, sea en el interior de troncos o en cuevas. De esta manera, apenas es víctima de las aves zancudas e incluso es menos propenso a sufrir de parásitos.
Fuente
- Taylor, D. S. (2012). Twenty-four years in the mud: what have we learned about the natural history and ecology of the mangrove rivulus, Kryptolebias marmoratus?. Integrative and comparative biology, 52(6), 724-736.


