Las serpientes que se defienden a pedos

Micruroides euryxanthus, por Scott Shupe.

Las serpientes suelen advertir a quienes les amenazan con sonidos, sea siseando, agitando su cascabel (Crotalus y Sistrurus) o frotando sus escamas, pero la serpiente coralillo sonorense (Micruroides euryxanthus) y la culebra nariz de gancho occidental (Gyalopion canum) tienen otra estrategia: peerse.

Cuando son manipuladas, ambas producen un estallido cloacal. Se trata de un sonido producido al expandir alternativamente volumen cloacal para acumular gases y contraer de forma sincronizada toda la musculatura cloacal extrínseca para expulsarlo. La primera serpiente eleva y enrosca primero la cola, produciendo tan solo unos 50-53 decibelios con una frecuencia de 440-5500 Hertzios, mientras la amplitud y frecuencia de la segunda es mayor, con 70-73 dB y 350-15200 Hz, disminuyendo con el tiempo. Son sonidos muy breves, de menos de un segundo.

Ambas son serpientes fosoriales que coinciden en el desierto de Chihuahua. Se razona que este comportamiento surgiera ante un depredador común o como mimetismo batesiano, es decir, cuando una especie inofensiva imita a otra peligrosa, pues la serpiente coralillo es venenosa y la culebra no. En esta última, es más fácil provocarlo, mientras en la primera hay que mantener sujeta la cabeza.

Fuentes

  • Young, B. A. (2003). Snake bioacoustics: toward a richer understanding of the behavioral ecology of snakes. The Quarterly Review of Biology, 78(3), 303-325.
  • Lillywhite, H. B. (2014). How snakes work: structure, function and behavior of the world's snakes. Oxford University Press. 
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No os diré "No donéis", pues no todos los gastos son amargos