¿Desde cuándo las casas tienen números?

Puertas de hierro con números en hogar acogedor.

Históricamente, las calles han llevado el nombre de lo que había en cada una, sea personas relevantes, negocios, su posición (p.ej. un río, cuesta, montaña) o aquello que las distinguía (p.ej. un árbol), pero, ¿cómo surgió la idea de numerar los domicilios? ¿Con qué finalidad se implantaron? ¿Cuándo lo hicieron?

Uso puntual

Nooÿt Vol Maakt.

Durante siglos, las casas se identificaban de forma similar a las calles, es decir, por un nombre propio que tuvieran, por los negocios en ellos, quien viviera allí o su profesión. En el periodo tardomedieval, en Marsella, los notarios públicos intentaron crear un registro con este tipo de identificaciones espaciales.Hubo excepciones. En el siglo XV, en el puente de Notre Dame en París había 68 casas numeradas. La zona residencial Fuggerei financiada en 1519 por Jacobo Fúcar en Augsburgo para los pobres tenía numeración gótica. No obstante, durante un par de siglos más, seguirían siendo casos aislados.

Estandarización

Los 40 ladrones escondidos.

En la obra póstuma Civil-Baukunst, Nikolaus Goldmann (1611-1665) establecía una ciudad ideal donde las casas pudieran identificarse con números en sus puertas, evitando acabar más perdido que los 40 ladrones buscando la casa de Alí Babá. Entonces, la gente recurría a los nombres pero, como sigue ocurriendo actualmente con las tiendas, terminan repitiéndose o cambiando continuamente. Si tenías que administrar una región, debías conocer al dedillo la zona para no desesperarte buscando aquella casa que no tiene un nombre descriptivo y además está repetido en varios lugares distintos. A pesar de su beneficio, su aplicación fue puntual, extendiéndose solo en algunos casos.

Uso casual como dirección 

Los comienzos de la numeración de las casas se sitúan en el siglo XVIII. En 1727, en Praga, el censo de judíos (Judenkonskription) numeró las unidades habitacionales de cada piso de las casas. Entre 1724 y 1728, se numeraron las jambas de las puertas en los suburbios de París para el censo de viviendas. Como su fin era contar las casas y su uso para las direcciones ocurrió a posteriori, no se actualizaban con las nuevas construcciones. Lo mismo ocurrió con las casas de la calle Prescot en Londers en 1708.

Primer caso conocido 

La primera aplicación extendida de la numeración probablemente ocurriera en Prusia. En 1737 se emitió una directiva para que, antes de que el ejército entrara en un pueblo, se colocaran números en las casas para facilitar el acantonamiento. En 1743, esta normativa se extendió a Silesia y el condado de Glatz, recién anexados. Sería en 1752 cuando se decretó que, como en Silesia, todos los pueblos debían identificar sus hogares con placas de hojalata con un número de identificación permanente. En Brno y Moravio esto ocurría desde 1744, mientras Berlín y los pueblos más pequeños eran la excepción. Berlín recibió la numeración en 1798. Aquí, el jefe de policía Johann Philipp Eisenberg propuso que la secuencia de números siguiera el lado derecho del observador, pero el rey de Prusia rechazó este método. En su lugar, al año siguiente se estableció que la numeración fuese calle a calle, comenzando en el lado derecho y continuando en sentido opuesto en el izquierdo.

Aplicación europea 

En Madrid, se numeraron los bloques en 1750 o 1751 para la recolección de impuestos de la visita general. En Trieste comenzó en 1754 durante el censo para asegurar la seguridad del comercio. Viena intentó introducirlo ese año para vigilar a las personas que se presumían peligrosas, pero se dio marcha atrás debido al rechazo de la población.

Francia 

En París, el teniente de policía François-Jacques Guillauté lo propuso en 1749 para facilitar la vigilancia de la población, pero no se llevó a cabo. En 1779, Marin Kreenfelt, editor privado de almanaques y directorios, planteó añadir números a las farolas para poder dirigir a los compradores de su directorio, pero lo cambió por las puertas. De esta manera, contrató a un grupo de hombres y actuó por la noche. Fue tolerado durante un tiempo, pero François-Louis Joly de Fleury (1718-1802) ordenó al teniente general de la policía que acabara con este plan. A pesar de todo, las autoridades se habían vuelto dependientes de este sistema para los impuestos, el gobierno y la vigilancia de la población.

En el resto de Francia, la numeración llevaba siendo una realidad desde hacía años. El 1 de marzo de 1768, Luis XV declaró que todas las localidades del reino, salvo la capital, donde estaban las barracas, debían añadir números a las casas bajo su jurisdicción, principalmente para el acantonamiento de los soldados. De esta manera, se podía conocer mejor la posición de las tropas cuando se dispersaran por una ciudad o pueblo. El acantonamiento no era muy popular, pues las familias debían compartir sus viviendas con los soldados. En París, tan solo algunas calles en torno a Les Halles tenían numeración. Tras la Revolución, se incorporó un nuevo sistema de numeración tanto en París como en otras ciudades francesas basadas en distritos y vinculado a la recaudación de la contribución territorial.

Reino Unido

En Londres, aunque hubo directorios desde 1667, se discutió como parte de las reformas policiales. El primer conjunto firme de regulaciones para la numeración ocurrió cuando la Corte del Consejo Común aprobó en 1765 una ley que la requería, junto a señales con el nombre de las calles en las esquinas de las intersecciones. Ya el año anterior, el servicio de correos había extendido sus servicios más allá de Londres, por lo que esta práctica se extendería por el reino con este, cubriendo Inglaterra en el siglo XIX.

Imperio Habsburgo 

En Austria Anterior (Vorderösterreich) se decretó en 1767. En la década siguiente, se plantearía introducir direcciones en las calles de las provincias occidentales, como Bohemia y Austria, para el llamado "reclutamiento de almas". Los números se llamaron "números de reclutamiento", proporcionando los datos de los habitantes y los recurso de cada residencia a las autoridades. Esto serviría para el reclutamiento militar, por lo que generó oposición. El 3 de noviembre de 1770, los números recién pintados en varias casas de Litomyšl, Bohemia, se cubrieron con barro y se rasparon con hierro. En Jihlava, Moravia, el 29 de abril de 1771, los censistas hicieron campaña para colocar los números, pero el 1 sobre un monasterio capuchino quedó irreconocible por los desechos que le arrojaron. 

Archiduque José II.

Con el mismo objetivo, el archiduque José II (r. 1780-1790) introdujo la normativa en Hungría, que entonces incluía a Milán, en 1786. Para dar ejemplo a los nobles, numeró incluso sus propios palacios, pero la nobleza no lo aceptó. En el condado de Veszprém mataron a un funcionario y a otro lo empaparon y le obligaron a jurar que no volvería. Mientras tanto, en Siebenbürgen, la actual Transilvania, los valacos interpretaron que este sistema de reclutamiento los liberaría de sus señores locales, rebelándose ante ellos, pero fueron sofocados.

Este censo fue lento, pues comenzó el 1 de noviembre de 1784 y terminó el 4 de abril de 1786, contando a 8,5 millones de personas. En ese proceso, se fueron pintando los números. Por ejemplo, en las Tierras hereditarias, se pintaron de negro encima de las puertas o junto a ellas. En el condado de Komárom, se propuso pintar los números de las casas de los nobles en verde, pero no se puso en práctica. Debido a la gran demanda de soldados para la guerra austro-turca de 1787-1791, la oposición a la numeración fue intensa y el nuevo sistema de reclutamiento se suspendió en 1787, quitándose los números de las casas a ritmo de música militar y cañonazos. A pesar de ello, como ocurría fuera del imperio, Viena recibió la numeración en 1806.

En la Provincia Véneta (1797-1805), la directiva del 24 de septiembre de 1801 ordenó que se numerara de acuerdo a los distritos o sestieri, con pintura negra de carbón de hueso y aceite sobre un rectángulo blanco. Del mismo modo, se escribieron los nombres de las calles y se dispuso una nueva contribución territorial.

Otros lugares de Europa

En el condado de Lippe, se numeraron las casas en 1766. Al año siguiente se hizo en Tirol, pintando los números de rojo. En San Cándido/Innichen, se pagó tres monedas de oro al artista Johann Purgmann por el trabajo. En 1770, en Múnich asignaron al pintor Franz Gaulrapp proporcionar los números en blanco para cada uno de los cuatro distritos. Era una iniciativa policial contra mendigos y vagabundos. En 1769 o 1771, Maguncia distribuyó sus seis distritos con las letras A a la F, con una serie de números para cada uno. El Palacio Electoral, el edificio de la cancillería, las barracas y los edificios que no tenían acceso a la calle no tenían número. Como los nuevos edificios cambiaban el orden, acababan con fracciones adicionales al número.

En 1771, en respuesta al editor del primer directorio, se numeraron las casas sistemáticamente en Copenhague. En Augsburgo, el ingeniero Lucas Voch (1728-1785) repartió los ocho distritos municipales con las letras A a la H, cada una con sus números, mientras las 52 casas del Fuggerei se enumeraban con la G. Ginebra comenzó su primera campaña masiva en 1782. Tras la Revolución francesa (1789-1799), se extendió a muchas ciudades de Alemania, Suiza y los Países Bajos para el acantonamiento militar, como Aachen en 1794 y Núremberg en 1796. Un testigo de estas políticas fue el nombre de la marca de agua de colonia 4711.

Estados Unidos 

Puerta del obispo White en Filadelfia.

Durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos de América (1775-1783), los ingleses ocuparon Nueva York. Hasta entonces, la población concentrada en el sur de Manhattan, se guiaba por las señales de las tiendas y su orientación. No se había establecido su famosa distribución en cuadrícula ni sus calles numeradas. Debido a la ocupación, se asignó un sistema de numeración domiciliaria. No sería hasta 1793 cuando el Consejo Común aprobó la primera ley de numeración, un año después que Filadelfia, pero iniciando con esta una tendencia que ayudaría la administración gubernamental.

En Filadelfia, John Macpherson, editor del primer directorio de la ciudad, lo hizo por su cuenta en 1785 tras intentar convencer sin éxito a las autoridades de introducir este sistema. Comenzó usando el sistema inglés, por el que comenzaba en un lado de la calle y luego seguía en sentido opuesto desde el otro. El problema de este es que se acababa con cifras muy dispares unas enfrente de las otras. De esta manera, en el primer censo de 1790, Filadelfia sería pionera en utilizar el sistema de pares e impares, que se aplicaría en Nueva York con la ley antes mencionada y en París en 1805. Este sistema elaborado por Biddle tenía un problema: cuando se demolía una casa, se saltaba su número, pero si en ese lugar se construían más de las que había antes, no había números suficientes. Por eso, en 1856, Filadelfia introdujo el sistema decimal. Cada manzana contaba con 100 números. No solo solucionaba el problema sino que, por la centena, se podía saber en qué parte de la calle se encontraba.

A veces, los editores de directorios tenían éxito con las autoridades y permitían imponer su sistema de numeración. De esta forma, en Norfolk, Virginia, en 1801, permitieron a Charles Simmons poner no solo los números sino también los nombres oficiales a las calles. Después de todo, la numeración no solo era útil administrativamente, sino también para encontrar rápidamente los comercios. Los directorios fueron publicándose en Boston en 1789, Charleston en 1790, Baltimore en 1796 y Hartford en 1799. Alcanzaron su cumbre a mediados del siglo XIX, cayendo en picado con la guerra civil estadounidense (1861-1865).

Con todo, estos directorios ofrecían una imagen sesgada de las ciudades. No solo enumeraban tan solo a los cabeza de familia, sino que se centraban en los barrios más favorecidos. No todos confiaban en ellos, evitándolos o mintiéndoles cuando recogían información sobre los nombres o lugares de trabajo, pues sospechaban que eran agentes del gobierno para cobrarles impuestos o reclutarles para el ejército o un jurado.

Aplicación no tan global

Aunque en el siglo XIX, ya era habitual en Europa y el Norteamérica, aún quedaban comunidades rurales del norte global sin estos sistemas en la década de 1980. En el sur global, estos sistemas estandarizados no siempre se aplican décadas después.

Fuentes

  1. Rose-Redwood, R. S. (2008). Indexing the great ledger of the community: urban house numbering, city directories, and the production of spatial legibility. Journal of Historical Geography, 34(2), 286-310.
  2. Rose-Redwood, R., & Tantner, A. (2012). Introduction: governmentality, house numbering and the spatial history of the modern city. Urban History, 39(4), 607-613.
  3. Tantner, A. (2015). House numbers: Pictures of a forgotten history. Reaktion Books. 
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No os diré "No donéis", pues no todos los gastos son amargos