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Mostrando entradas de junio, 2011

Julia Pastrana, la historia real de la mujer oso

Julia Pastrana nació en 1834. Llegó, cubierta de misterio, y su vida fue tan extraña y triste como su nacimiento. Se cree que nació en una pequeña tribu de nativos americanos en las laderas occidentales de México. No se sabe mucho sobre su infancia, pero su primera aparición en público fue cuando, en 1854, la llevaron y la exhibieron en la Gothic hall en Broadway. El nombre con el que se anunciaba era un insulto cruel y triste a su condición. Conocida como "la maravillosa híbrida" o la "mujer oso", también llamada como "La mujer más fea del mundo". Su propietario fue llamado Mr M. Rates y vio su potencial en el mismo momento en el que la encontró, trabajando como criada del gobernador de Sinaloa, México. Dándose cuenta de que podía ganar mucho dinero, decidió empezar mostrándola al público como "El gran fenómeno de la naturaleza". Los periódicos del día dijeron que era horrible, pero elogiaron su buena voz para cantar.

Las momias de sal de Irán

En el invierno de 1993, unos mineros descubrieron un cuerpo enterrado en la mina de sal de Chehrabad, cerca de Zanjan en el noroeste de Irán.

Se trataba de un hombre de 35 años, que vivió en la era Sasánida, en el 300 d.C. Se caracteriza por su pelo y su barba blanca. Y aunque solo se conserva su cabeza y su pierna izquierda, su ropa de cuero y su pantalón de lana permanecían intactos. A estos le acompañaban algunos utensilios, como una piedra de moler, una aguja de plata, telas, huesos rotos, tres cuchillos y objetos de cerámica.

¿Le interesa comprar una cabeza de santo?

Puede que sea de esas personas que ansían cualquier tipo de amuleto, que sea capaz de hacer lo que sea por uno, como gastarse todo tu dinero en un talismán que le proteja de la pobreza. Pero el problema está en que a veces el amuleto no es lo suficientemente poderoso, su suerte no cambia y para cuando se da cuenta, ha expirado su garantía. Entonces busca un objeto exótico que atraiga la fortuna, como unos pendientes con unos mejillones incrustados o unas heces de monja.

No obstante, la búsqueda de un artilugio que cambie su ventura es ardua y dificultosa. Yo, comprensivo con su situación, le facilito la tarea. ¿Y es que qué mejor talismán que la cabeza de un santo? No de un santo cualquiera, sino del popular San Vital de Asís. Este simpático italiano, ermitaño y monje benedictino del siglo XIV,  vivió en la inmoralidad y el libertinaje antes de ordenarse como monje.

Una vez muerto, se extendió la fama sobre su santidad. Fue entonces cuando se le empezó a conocer como el patrón de las …