Los animales se ayudan sin esperar nada a cambio
En la naturaleza, o comes o te comen y parece que las alternativas implican aprovecharse unilateral o mutuamente del otro. A pesar de ello, existe el altruismo entre distintas especies de animales, donde se da sin que se pida ni se espere nada a cambio o incluso arriesgando el propio bienestar.
El altruismo no es exclusivo de humanos
El altruismo puede ocurrir entre iguales, es decir, hacia los miembros del mismo grupo o especie para beneficiar al conjunto. También puede aplicarse de forma recíproca, cumpliendo la antiquísima norma de oro de tratar a los demás como quieres que te traten a ti. En este sentido, no se espera que sea el individuo favorecido el que responda del mismo modo, sino como modo de mantener esas expectativas sociales y poder beneficiarse en el futuro de ellas. Esto es común en especies longevas que viven en grupos, como primates, elefantes y cetáceos.
Aunque llevados por la idea de la supervivencia del más fuerte, se puede pensar que el altruismo es exclusivo en humanos y no tiene lugar entre otros animales, estaríamos conviviendo con una idea equivocada. El altruismo y la cooperación son más beneficiosos que la competición y esto es evidente en especies sociales, entre las que nos contamos.
Delfines
Aristóteles ya comentaba al tratar la inteligencia de los delfines en Historia animalium cómo sienten compasión, asistiendo a los individuos heridos o muertos, lo que se llama un comportamiento epimelético. Describía a un delfín atrapado y herido por las redes de pescadores cerca de Caria que no perdió la atención de sus congéneres, que le acompañaron hasta que fue liberado. También incide que los grandes protegen a los pequeños, recordando un episodio donde, en un grupo, dos sostenían a una cría muerta.
El comportamiento varía entre las distintas especies de delfines y depende mucho de cómo se forman sus grupos. En algunos especies, los grupos son más cerrados y con miembros fijos, cuya asistencia ocurre principalmente entre familiares, pero, en otras especies, los grupos son más flexibles en sus integrantes, intercambiándose entre grupos e integrando a otras especies y reproduciéndose con ellas. Estos son más proclives a ayudar a otros que no sean de su entorno más inmediato.
Los casos más conocidos de altruismo interespecífico ocurre con humanos. Son de sobra conocidos los relatos de marineros perdidos guiados o protegidos por delfines sin obtener a cambio un beneficio aparente. Esta condición es importante, pues es necesario descartar aquellos episodios donde obtenga un provecho, como cuando ayuda a los pescadores en su faena obteniendo presas fáciles.
Esta relación no ocurre únicamente con humanos, sino que hay una serie de experiencias anecdóticas que muestra que ocurre con otras especies. En 1969, se describió a una delfín mular (Tursiops truncatus) llevando sobre su hocico a un tiburón leopardo muerto durante ocho días, como a veces se ha observado a las madres hacer con sus crías. En centros de rehabilitación se ha observado a delfines de hocico blanco (Lagenorhynchus albirostris) juveniles ayudando a marsopas comunes (Phocoena phocoena) juveniles tanto a recibir alimento, y medicación, de los humanos como a desplazarse. Una explicación habitual es que se trata de un instinto maternal, pero para la formación de grupos hace falta capacidad de reconocimiento y, en el caso de las marsopas, las diferencias en los silbidos y clics de ecolocalización evitarían la confusión.
Ballenas
Las únicas depredadoras naturales de las ballenas jorobadas o yubartas (Megaptera novaeangliae), especialmente los ballenatos, son las orcas (Orcinus orca) devoradoras de mamíferos. Debido al impacto de la caza de ballenas y la lenta recuperación de su población, su depredación por parte de las orcas no se ha llegado a presenciar, aunque hay constancias en heridas de supervivientes. Como ocurre en la familia de los rorcuales (Balaenoptera), su principal defensa habría sido la huida, gracias a la velocidad que se beneficia de su forma hidrodinámica. No obstante, pueden defenderse como hacen las robustas ballenas francas (Eubalaena), que aprovechan su peso, sus aletas y cola.
A pesar de esta amenaza, se ha documentado que las yubartas pueden viajar más de 2 km de distancia, alterando su rutina, para combatir a las orcas comedoras de mamíferos durante 1 a 7 horas seguidas. En muchos de los casos, la presa que estaban cazando estas orcas ni siquiera era otra ballena, sino una marsopa de Dall (Phocoenoides dalli), un pez luna (Mola mola) y pinnípedos, como leones marinos de Steller (Eumetopias jubatus), lobos marinos de California (Zalophus californianus), focas de Weddell (Leptonychotes weddellii), una foca cangrejera (Lobodon carcinophaga), una foca común (Phoca vitulina) y un elefante marino septentrional (Mirounga angustirostris). Incluso ballenas adultas sanas se han dirigido en solitario a enfrentarse a grupos de hasta diez orcas, que podían abandonar el área inmediatamente a su llegada. Sus aletas de más de una tonelada de peso y más de 5 metros de largo, las más largas entre cetáceos, suponen un arma contundente a temer.
Fuentes
- Herzing, D. L. (2013). Interspecies Altruism: Learning from Species on Earth. In Extraterrestrial Altruism: Evolution and Ethics in the Cosmos (pp. 191-207). Berlin, Heidelberg: Springer Berlin Heidelberg.
- Connor, R. C., & Norris, K. S. (1982). Are dolphins reciprocal altruists?. The American Naturalist, 119(3), 358-374.
- Kastelein, R. A., Jennings, N., & Huijser, L. A. (2022). White-Beaked Dolphins (Lagenorhynchus albirostris) Cooperating with Humans and Showing Altruism Toward Harbor Porpoises (Phocoena phocoena).
- Pitman, R. L., Deecke, V. B., Gabriele, C. M., Srinivasan, M., Black, N., Denkinger, J., ... & Ternullo, R. (2017). Humpback whales interfering when mammal‐eating killer whales attack other species: Mobbing behavior and interspecific altruism?. Marine Mammal Science, 33(1), 7-58.
- Whitehead, H., & Rendell, L. (2014). The cultural lives of whales and dolphins. University of Chicago Press.


