Las orcas son conservadoras y xenófobas
Las orcas (Orcinus orca) no se han metido a la política, pero son conservadoras y xenófobas. Les gusta hacer las cosas a su manera, no se adaptan a los cambios y rechazan a quienes vienen de fuera con otras formas de proceder. Esta actitud podría ser una característica clave de su evolución.
Puede parecer una antropomorfización de una especie animal, pero no se trata de observaciones superficiales y aisladas, sino un comportamiento ligado a su inteligencia y a sus ecotipos.
Carne o pescado
Orca es el simpático nombre de preferencia para estos mamíferos marinos, que alude a una deidad del inframundo, pues el apelativo de ballena asesina parece una acusación y una generalización. En parte, es cierto que no todas las orcas cazan ballenas. En primer lugar, porque su número se ha reducido tanto que no podrían mantener a todas las orcas durante mucho tiempo. Pero, en segundo lugar, y más importante, las orcas son muy quisquillosas con la comida.
Puedas verlas consumir pescado en los parques marinos o acechar focas en las playas pero, aunque sean carnívoras, no comen todo tipo de carne. Ni siquiera se centran en aquella exclusiva del mar. Hay orcas que comen tan solo pescado y otras que se limitan a los mamíferos. Es más, aunque otras sean más comunes, pueden limitarse a una especie y no dar su aleta a torcer.
Las orcas que cazan ballenas suelen centrarse en labios y lengua. A pesar de su tamaño, las orcas Gerlache consumen la pechuga de pequeños pingüinos y desechan el resto. Las orcas que cazan en manadas en el hielo antártico se especializan en cazar focas creando olas en grupo. A veces, alguna asoma por encima del agua para espiar, pues aunque la foca cangrejera (Lobodon carcinophaga) es muy común en su hábitat, eligen a la foca de Weddell (Leptonychotes weddellii), menos frecuente pero más grande. Las orcas residentes del Pacífico Norte este se centran en el salmón real (Oncorhynchus tshawytscha), rechazando otras especies de salmón.
El caso de la manada de Chimo
La historia de Chimo y su familia ejemplifica hasta dónde puede llegar esta restricción alimentaria. Chimo (T004) era una orca hembra con síndrome de Chédiak-Higashi, que presenta inmunodeficiencia, corta esperanza de vida y leucismo, siendo sensible a la radiación solar. Además, tenía problemas de ecolocalización. Bob Wright, dueño de Sealand of the Pacific, quería una compañera para la orca macho Haida y buscaba a Alice, una supuesta orca blanca que posiblemente eran varios ejemplares diferentes, para ocupar esa posición.
El 1 de marzo de 1970, en Pedder Bay, Vancouver, Chimo (T004) fue capturada con su madre (T003), su posible tía (T002) y la descendencia de esta, un macho adulto (T002) y una hembra juvenil (T005). Como esta última era la única sin deformidades, estas orcas fueron llamadas las marginadas o leprosas. Chimo fue conocida como Moby Dick por su color; su tía Pointednose Cow ("Vaca narizpuntiaguda"), pues tenía un hocico puntiagudo; su madre Scarredjaw Cow ("Vaca mandíbula cicatrizada") tenía un hocico puntiagudo y una posible fractura pasada en la mandíbula inferior; el macho, aislado del grupo, fue conocido como Charlie Chin por su sobremordida, mientras la hembra joven fue bautizada como Nootka.
Mantenidas en un corral de red, fueron alimentadas con pescado pero los rechazaban, incluso cuando se los metían en la boca o pasaban semanas sufriendo hambre y deshidratación. A los 25 días, se llevaron a Nootka a Sealand of the Pacific e hicieron lo mismo con Chimo, aunque las hembras mayores intentaron evitarlo. Las orcas restantes estaban demasiado débiles para ser trasladadas, condición que fue empeorando. La tía de Chimo recibió quemaduras por flotar demasiado tiempo al Sol, mientras su madre murió de hambre a los 75 días de la captura. Las orcas restantes necesitaron inyecciones de glucosa y vitamina B12 para sobrevivir. Tras la segunda dosis, 4 días después de la muerte de su tía, el macho comió salmón por primera vez y le ofreció la mitad a su madre. El 27 de octubre, alguien liberó a las orcas y vivieron varias décadas más, aunque sin volver a probar el pescado.
Costumbres inquebrantables
Las orcas están lideradas por matriarcas y aprenden estrategias de caza enfocadas a presas concretas. Es decir, heredan una cultura, por así decirlo. Entre manadas similares, con posibles vínculos familiares, comparten partes de su dialecto, sus ceremonias de encuentro, su dieta, las estrategias de caza y objetivos y se aparean. En grandes grupos, como las residentes, estas manadas se organizan en clanes y estos a su vez en comunidades, integradas en los ecotipos y, una vez una orca nace y crece en una manada, no la abandona, independientemente de su sexo. Dentro de esas manadas hay modas o tendencias, reconocidas pero por no practicadas por otros clanes afines, como diferentes llamadas, actos como ponerse salmones de sombrero o empujar embarcaciones.
Aunque globalmente se puede diferenciar entre orcas que consumen pescado y otras que consumen mamíferos, los ecotipos son divisiones más pequeñas y precisas pues, por ejemplo, aquellos manadas y clanes que comen mamíferos pueden no tener una relación genética cercana, lo que es lógico, pues se sitúan en puntos geográficos muy distantes.
Pero si entre orcas con afinidad hay fraternidad, esto no ocurre entre distintos ecotipos. Las orcas residentes, que pueden formar manadas de hasta cuatro generaciones, expulsan a las orcas errantes de su territorio, que las evitan viajando en silencio. Lo curioso es que ocurre aunque no compitan entre sí por el alimento, pues las primeras consumen pescado y las segundas, mamíferos. De hecho, las errantes también son más silenciosas porque sus presas disfrutan de mejor audición. Las residentes se reúnen a gran velocidad y aletean, salpicando agua, dirigiéndose hacia las errantes, que viven en grupos pequeños. Se ha observado casos donde no se limitan únicamente a echarlas, sino a atacarlas y arrinconarlas contra la playa. Es algo irónico que ambas sean poblaciones del océano Pacífico.
Las orcas reconocen a los miembros similares y antagonizan al foráneo. Tienen una gran capacidad de aprendizaje, pero no flexibilidad para el cambio ni tolerancia a la diferencia. Aunque se centren en una presa, son tan efectivas que pueden alterar el equilibrio del ecosistema. A finales del siglo XX, en las islas Aleutianas, unas pocas orcas errantes se comieron a las nutrias marinas, que se alimentaban a los erizos de mar que amenazaban a los bosques de quelpos. Esto tuvo un efecto en cadena, pues los erizos arrasaron con los quelpos y, en consecuencia, con las especies que dependían de ellos.
La reducción de la variedad de cetáceos, pinnípedos y sirenios entre Tortoniense (11,6-7,3 millones de años) y el Messiniense (7,3-5,3 MdA) sugiere que las orcas, que aparecieron hace unos 10 millones de años, pudieron ser responsables de extinciones de esas especies. En la actualidad, muchas especies han desarrollado formas de vida para evitarlas, como migrar a aguas tropicales, dormir en las profundidades marinas, cambiar sus horarios o aprovechar la seguridad de vivir en grupos enormes.
El impacto en la orca de Liberad a Willy
Esta cultura y discriminación no se limita al Pacífico. Keiko, la orca protagonista de Liberad a Willy (1993) y sus secuelas, sufrió por ello. Fue capturada en Ingólfshöfði, Islandia, el 5 de noviembre de 1979, con menos de un año, junto con King, y llevada a Sædýrasafnið, conocido como el acuario Hafnarfjörður, con Kiska y Dzul-ha. Entonces se llamaba Siggi.
Siggi fue trasladada a Marineland, Canadá, con King, Caren y otra orca, estas dos capturadas posteriormente. Esta última murió de enterotoxemia. No obstante, Caren y King volverían a ser trasladadas, esta vez a Kamogawa Sea World. Siggi fue renombrada como Kago.
Luego fue trasladada con otras orca islandesas a Marineland en Canadá, pero una de ellas murió de enterotoxemia y King y Caren fueron enviadas a Kamogawa Sea World. Meses después, junto con Kiska, fue llevada a King Waldorf Stadium, en Marineland, con Kanduke y Nootka, la prima de Chimo. El joven Keiko sufrió acosado por otras orcas y por el papilomavirus. En 1985, al ser trasladado a Reino Aventura, en México, donde, por razones evidentes, su nombre fue cambiado de nuevo a Keiko.
El éxito de las películas impulsó el proyecto de devolverla a su hogar, pasando por Oregon Coast Aquarium para ganar peso, sanar sus lesiones cutáneas, fortalecerse y adaptarse al medio marino. En Klettsvík, una bahía de Vestmannaeyjar, un archipiélago al sur de Islandia, le enseñaron a ser más independiente y lograr que perdiera su preferencia por la compañía humana. El 15 de julio de 2002 fue liberado. Aunque fue visto alimentándose y siguiendo a grupos de orcas, dado que abandonó muy joven su manada, nunca aprendió sus estrategias con ellas, por lo que nunca se integró en ninguna y murió en diciembre del 2003.
Fuente
- Whitehead, H., & Rendell, L. (2014). The cultural lives of whales and dolphins. University of Chicago Press.


