Baarle-Hertog, el pueblo de las 22 fronteras
Hay pueblos fronterizos entre dos países. Cuando hay más fronteras, habitualmente con más de dos países, suelen estar situadas en el cruce de ríos, montañas o bosques, no dentro de las poblaciones. En contraste, Baarle-Hertog, Bélgica, tiene tantos enclaves en el suelo neerlandés de Baarle-Nassau, que cruzar fronteras es una actividad obligatoria para sus vecinos.
Políticamente divididos, pero socialmente unidos
La complicación no deriva únicamente de la distribución fragmentada del enclave belga, sino porque en el interior de este hay enclaves neerlandeses. Incluso en los enclaves neerlandeses, dentro del enclave belga, hay enclaves belgas. Todo esto ocurre a 5 km de distancia del resto de Bélgica. Baarle-Hertog y Baarle-Nassau tienen cada uno su propio alcalde, fuerza de policía, iglesia, servicio de correos y colegio, como si no se repartieran la misma área. Aunque las fronteras dividan edificios, locales y habitaciones, en cada lado rigen unas leyes distintas. Por eso, las puertas de los edificios, especialmente las tiendas, están en el lado más favorable, especialmente en cuestión de impuestos. Además, gracias al espacio Schengen, al menos moverse entre las fronteras no es un problema. No obstante, antes de la Unión Europea, tampoco eran un problema, pues tenían una iglesia compartida hasta 1860, cuando el obispo de Breda erigió una en Baarle-Nassau para que sus fieles no "abandonaran" el país. También se compartían los brezales desde, al menos, 1479.
Historia
La fundación de Baarle se pierde en el tiempo, pero se menciona una falsa acta de la condesa de Hilsondis, esposa de Ansfried, en el 992, entre las propiedades que dona a la abadía de Thorn en la provincia neerlandesa de Limburgo.
El lío de fronteras tiene su origen en el siglo XII. Godofredo II de Schote, señor de Breda, poseía el castillo de Breda y el territorio circundante. Fue una propiedad adquirida a perpetuidad por sus ancestros a los ancestros de Enrique I (c. 1165-1235), duque de Brabante y conde de Lovaina. En la disputa territorial entre Teodorico VII (r. 1190-1203), conde de Holanda, estaba expandiendo sus tierras desde el noroeste mientras Enrique I lo hacía desde el sur. En el conflicto territorial entre ambos, en 1198, Godofredo II entregó el territorio a Enrique I en virtud del acta de 1190. A pesar de ello, se lo devolvió inmediatamente como préstamo, debiendo reconocer al duque como propietario. En 1203, el duque de Holanda renunció a sus derechos hacia el territorio. En agradecimiento a Godofredo, el duque añadió grandes áreas de turberas y bosques al préstamo de Godofredo.
Por ello, Enrique I mantuvo vasallos bajo control directo entre estas tierras. Su jurisdicción fue pasando a las parcelas que labraban o donde habitaban. La ausencia de señor de Breda entre 1327 y 1339 tan solo situó las tierras bajo dominio del ducado. Las herencias, compras y ventas complicarían la distribución. Una fracción de esas ventas ocurrieron en 1388, cuando el ducado de Brabante necesitaba dinero para la guerra. Aunque esto hizo desaparecer muchos enclaves, los de Baarle permanecieron porque pertenecían desde 1356 a su hermana, María de Brabante (1226-1256).
El tratado de paz de Münster de 1648 dio carácter nacional a la división entre las Provincias Unidas de los Países Bajos y los Países Bajos españoles. La parte de Baarle que entonces pertenecía al conde de Nassau, se quedaba con los neerlandeses, pues pertenecía a la baronía de Breda, y aquella parte que pertenecía a la tierra de Turnhout, herederos de María de Brabante, se quedaban en manos españolas.
En el norte, la República de los Siete Países Bajos Unidos (1581-1795) dio paso a la República Bátava o Mancomunidad Bátava (1795-1806) y esta al Reino de Holanda (1806-1810), que cayó bajo el dominio francés (1810-1813). En el sur, los Países Bajos españoles (1555-1714) dan lugar a los austriacos (1714-1795), que son anexados por la Francia republicana, primero, y luego imperial. El tratado de Fontainebleau de 1785 entre los neerlandeses y José II del Sacro Imperio Romano Germánico iba a acabar con los enclaves, pero hubo protestas en Baarle-Hertog que ralentizaron tanto el trabajo del comité responsable, que Francia se anexó el sur.
El norte y el sur quedaron unidos bajo dominio francés, recuperando la independencia brevemente como el Soberano Principado de los Países Bajos Unidos (1813-1815) que, tras el Congreso de Viena, se convirtió en el Reino de los Países Bajos (1815-1830). Desde el dominio francés, se cartografiaron las tierras y se midieron las tierras por motivos de impuestos, con cada localidad convirtiéndose en un municipio catastral. Tanto entonces como luego como reino unido, Baarle pudo haber sido un único municipio, pero Baarle-Hertog pertenecía a la provincia de Amberes y Barle-Nassau a la provincia de Brabante Septentrional. El gobierno de Brabante Septentrional aceptó la propuesta el 5 de julio de 1830 y Amberes planeó aceptarla en septiembre del mismo año.
Antes de formalizar la unión catastral, estalló la Revolución belga. Debido a la sorpresa, en la redivisión del municipio catastral, algunas parcelas se olvidaron y otras pertenecían parcialmente a ambos. Los Países Bajos no reconocerían su independencia hasta el tratado de Londres de 1839. Cuando el tratado de Maastricht de 1843 delimitó las fronteras entre Bélgica y los Países Bajos, en lugar de marcar una sola línea que dividiera Baarle o la situara en un lado de la frontera, se repartieron las 5732 parcelas catastrales entre ambos países una por una. El territorio de Baarle-Hertog quedó en el interior del municipio de Baarle-Nassau o en los alrededores de Zondereigen.
En 1875 se planteó intercambiar territorios y se realizó un borrador en 1892, pero fue rechazado por ambos parlamentos. Por el contrario, en 1996 se planteó formar municipios más grandes, pero Baarle-Hertog habría pertenecido a Turnhout y Baarle-nassau a Alphen y Chaam. Los ayuntamientos, que habían estado a 200 m de distancia acabarían separados 15 km y ambos parlamentos votaron contra la desaparición de ambos municipios, que están entre los menos poblados de ambos países.
Fuentes
- Gelbman, A., & Timothy, D. J. (2011). Border complexity, tourism and international exclaves: A case study. Annals of tourism research, 38(1), 110-131.
- Smith, B. (2016). The Curious Case of the Complicated Border: The Story of Baarle.



.jpg)