Julia Pastrana, la historia real de la mujer oso - Resolviendo la incógnita

miércoles, 29 de junio de 2011

Julia Pastrana, la historia real de la mujer oso

Julia Pastrana nació en 1834. Llegó, cubierta de misterio, y su vida fue tan extraña y triste como su nacimiento. Se cree que nació en una pequeña tribu de nativos americanos en las laderas occidentales de México. No se sabe mucho sobre su infancia, pero su primera aparición en público fue cuando, en 1854, la llevaron y la exhibieron en la Gothic hall en Broadway. El nombre con el que se anunciaba era un insulto cruel y triste a su condición. Conocida como "la maravillosa híbrida" o la "mujer oso", también llamada como "La mujer más fea del mundo". Su propietario fue llamado Mr M. Rates y vio su potencial en el mismo momento en el que la encontró, trabajando como criada del gobernador de Sinaloa, México. Dándose cuenta de que podía ganar mucho dinero, decidió empezar mostrándola al público como "El gran fenómeno de la naturaleza". Los periódicos del día dijeron que era horrible, pero elogiaron su buena voz para cantar.



A la vista del público, tenía un aspecto muy extraño. Su cuerpo estaba cubierto de pelo, sobretodo su cara. A esto le añadimos una mandíbula prominente. Con 1,4 metros, se decía que se parecía mucho a un mono. Pero ella tenía dignidad. De pie, frente a miles de personas, Julia miró al público y cantó con su mejor voz. Tenía un gran aplomo. Era consciente de que era diferente, pero lo compensaba con su pequeño cuerpo y su gran personalidad.

Los cientificos de su época pensaban que era un híbrido entre humano y orangután, y creían que habían encontrado el eslabón perdido.

Después de moverse a Cleveland con otro promotor, J.W. Beach, Julia comenzó a cambiar su rumbo y, encantando al público con su gracia, empezó a adquirir fama, siendo invitada a grandes bailes y galas militares. En una, tuvo el honor de bailar con los soldados, que hicieron filas para tener la oportunidad de bailar con este ser humano único.

No tardó en viajar por toda América, y cuando llegó a Boston la calificaron como la "mujer híbrida" o la "mujer oso". Otros la llamaron la mujer barbuda. En ese momento, la curiosidad se transformó en admiración y la invitaron a la Sociedad de Horticultura y la Sociedad de Historia de Boston.

Inglaterra se volvió consciente de ella y afirmó en los periodicos de la época que ella es una rareza increíble, y pronto la empezaron a llamar "la indescriptible", lo que es parecido a lo que actualmente nos referimos como inexplicable. Los periodicos no se cansaban de ella y cuando se dieron cuenta de que no solo era buena cantante sino que podía hablar diferentes idiomas, incluyendo inglés y español, se quedaron asombrados.

Tenía una gran sed de conocimiento y se entregó voluntariamente a un examen médico. El dinero no le interesaba tanto.

Por entonces, estaba siendo "mostrada" por un Mr. Theodore Lent quien se convirtió en su mánager, ayudandola con el baile y las canciones en el escenario. Pronto dejó de ser conocida solo por ser un "freak", como solía llamar a la gente como ella. Pero ella era de todo menos un monstruo, podía cocinar y coser, cantar canciones románticas, e incluso mejor, mantener una conversación inteligente que impresionó a la nobleza, en un tiempo en el que las mujeres no eran tratadas como seres inteligentes.

Después de la adulación en Londres, Julia empezó su viaje en Berlín, Alemania, cambiando su apariencia de fenómeno de circo a actriz de teatro. Apareció en una obra llamada Der Curierte Meyer, que era una mezcla entre historia de amor y comedia. Por entonces, había recibido muchas propuestas de matrimonio y cuando le preguntaron porque no se había casado, respondió que no eran lo suficientemente ricos. Esta idea la tuvo Lent, quien súbitamente se dio cuenta de que si no quería perderla, debía casarse con ella. En 1857 se casaron, y a pesar de que Julia le tenía cariño, él la trató terriblemente. Llevándola con científicos y médicos, que la examinaron sin ninguna dignidad. Cuando llegaron a Viena, ella no tenía permitido salir de día, porque Lent se avergonzaba de que lo vieran con ella. Lent se volvió más y más agresivo, y cuando estaban de viaje por Polonia y Rusia, Julia descubrió que estaba embarazada. Esto era un desastre. No solo porque necesitara tiempo libre y perdiera dinero, sino porque Lent tenía pánico porque pensaba que podía morir. ¿Y eso donde lo dejaría a él? La llevó a muchos médicos diferentes quienes temían que no pudiera tener a su hijo de manera natural porque creían que sus caderas estaban malformadas.

El 20 de marzo de 1860, Julia dio a luz a un niño. Estaba cubierto de pelo. Todo lo que Julia podía pensar es que por favor estuviera sano y no tuviera una personalidad como la de su padre. Tristemente el niño murió tras 35 horas.

Julia estaba llegando a su fin. Las complicaciones durante el parto la dejaron agotada. Solo 5 días más tarde, Julia estaba muerta.

Podrías pensar que una vez muerta, Julia tendría un entierro digno y tratada como la mujer que era. Pero no fue así. Su marido no dejaría ir tan fácilmente a su fuente de ingresos. Lent vendió su cuerpo y el del bebé a un profesor de la universidad de Moscú. Los disecaron y momificaron para poder exhibirlos. Después de unos cuantos meses perfeccionando el proceso, se puso en el Museo de la Universidad, donde atrajo a grandes multitudes.

Pero aquí no acabó todo. Lent se dio cuenta de lo que había pasado y llevó el caso a los tribunales para traerla de vuelta. Tuvo éxito. En 1862, Julia volvió a Inglaterra. Mostrada y humillada, estaba vestida con uno de sus traje de baile.

Su hijo fue colocado en un pedestal y mostrado con un traje de marinero. La gente se contaba por miles, pagando hasta un chelín para ver a la pobre mujer y a su bebé.

De la universidad al museo, del stand de curiosidades a espectáculos de monstruos, Julia fue de un sitio a otro. Lent terminó hartándose de ella y se la entregó a la persona que pagara más por ella.

Pero esto no termina aquí. Lent se casó con otra mujer que se parecía a Julia, y después de un tiempo afirmó que su nueva esposa era la hermana de Julia. Su nombre era Zenora Pastrana. Por si no fuera suficiente, volvió al museo donde estaba exhibida Julia, y se la llevó de gira con él y su nueva esposa. Una gran familia feliz.
Hipertricosis: excesivo bello corporal

Con el tiempo, Lent y su nueva esposa se retiraron a San Petersburgo, y abrió una tienda en un pequeño museo de cera.

Entonces, sin ningún aviso, Lent tuvo una crisis nerviosa y terminó en el sanatorio mental de la ciudad. Su riqueza no significaba nada. Nunca iba a disfrutar de nada. Poco después, murió...

Zenora, su esposa, realizó una gira con las momias, y luego se casó con un hombre mucho más joven.

La momia de Julia desapareció en las siguientes décadas. Apareció de nuevo en la Alemania de Hitler donde se exhibió en los territorios ocupados.

En los 50 y 60, se mostraron las momias, principalmente como curiosidad. No muchas personas creían que esas momias fueran reales.

Julia y su bebé pasaron de una persona a otra, de un país a otro, hasta un día de 1976, destrozaron el almacén donde estaba. El bebé se rompió en pedazos y Julia fue trasladada, desapareciendo de nuevo.

Luego, en 1990, encontraron a Julia en el sótano del Instituto de Medicina legal en Oslo, Noruega. Aún sigue allí.

Fuente: Hubpages.

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