Ir al contenido principal

¿Cuál es el origen del gag de la cáscara de plátano?

De alguna manera, ver a alguien caerse puede arrancar unas risas de forma instantanea, como en aquellos interminables programas donde se sucedían decenas de vídeos domésticos, como Vídeos de primera en España o America's Funniest Home Videos en EEUU. Conociendo esto, la comedia convirtió a una inocente cáscara de plátano en un cliché tan manido como las arenas movedizas en las series de los 60.

El origen del cliché comienza en 1866, cuando Carl B. Frank empezó a importar plátanos a Nueva York desde Panamá. No era la primera vez que esta fruta llegaba al país, pero sí la primera vez que se comercializaba en grandes cantidades. Una década después, en la Exposición Universal de Filadelfia, se vendieron plátanos envueltos en hojas de estaño por 10 centavos cada una. En pocos años, se convirtió en una comida popular para consumir en la calle. Cada vez que se organizaba un evento sin papeleras o un mínimo servicio de limpieza, las cáscaras de plátano se acumulaban, descomponiéndose y volviéndose más resbaladizas.

La variedad comercializada entonces no era la Cavendish actual, sino la Gros Michel, más grande, sabrosa y cuya piel tardaba más en pudrirse

En 1879, la revista Harper’s Weekly criticaba a los incívicos que tiraban caprichosamente las pieles al suelo asegurando que "cualquiera que tire las pieles de plátano a la calzada hace un flaco favor al público, ya que es bastante probable que sea responsable de un miembro roto". Y no es una trola, ya que hay fuentes que afirman que las cáscaras de plátano provocaban fracturas de miembros, o en algunos casos, no dejaban más opción que la amputación. Tal fue el problema que la ciudad de San Luís ilegalizó tirar o lanzar cáscaras de plátano en público.

Durante el siglo XIX, aunque seguía sin ser un método totalmente efectivo, las ciudades se sirvieron de cerdos salvajes que rondaban las calles para alimentarse de todos los desechos orgánicos. En Banana: The Fate of the Fruit That Changed the World de Dan Koeppel, en Nueva York se solucionó el problema a finales de siglo gracias a una agencia pública liderada por George Warin, un antiguo coronel de la Guerra Civil, quien dirigió a un grupo de trabajadores uniformados conocidos como los "White Wings", quienes barrieron las calles y llevaron los residuos a instalaciones públicas para producir abono. Koeppel lo cita como "el primer esfuerzo a gran escala para reciclar en los Estados Unidos".

Algunos expertos aseguran que las pieles de plátano no son más que un eufenismo de otro desecho menos comestible. En pleno siglo XIX, cuando los caballos eran el principal medio de transporte, sus deposiciones se acumulaban en las calles. Los viandantes despistados podían pisar sus excrementos y caerse. Siempre que no fueras la víctima, esto podría resultar muy divertido. Sin embargo, usar montones de excrementos en escena podría resultar tan poco práctico como asqueroso, por lo que era mucho mejor la cáscara de los plátanos. Además, su color amarillo resaltaba más en la escena, por lo que la convertía en la sustituta perfecta.


El primero en usarlo para un propósito cómico fue "Sliding" Billy Watson, a quien supuestamente se le ocurrió tras ver como un hombre luchaba por mantener el equilibrio tras pisar una cáscara Otro comediante llamado Cal Stewart, en el papel del Tío Josh, también las mencionaba en muchos de sus chistes a principios del siglo XX.


La primera vez que apareció en la gran pantalla fue en la película de Charlot en la playa. En ella, Charlot tira descuidadamente los restos del plátano al suelo para más tarde ser su propia víctima. En poco tiempo todas las películas mudas hicieron su propia versión del gag de la cáscara de plátano, incluyendo a Harold Lloyd o Buster Keaton.

En 1927, Laurel & Hardy usan la cáscara de plátano para iniciar otro clásico: la lucha de tartas.

De esta manera, se seguiría usando incluso en la segunda mitad del siglo XX, como en la película Sleeper (1973) de Woody Allen  hasta Billy Madison (1995).

En el programa Cazadores de mitos la pusieron a prueba descubriendo que una cáscara de plátano por sí sola no asegura una caída.
How Stuff Works propone que la fricción determina la posibilidad de caerse con una piel de plátano. Cuanta menos fricción hay entre la piel y el calzado, más probable es la caída. No obstante, las suelas de los zapatos actuales proporcionan la suficiente fricción para que esto no ocurra.

TV Tropes señaló en 2001 que Gran Bretaña informó de unos 300 accidentes relacionados con los plátanos, la mayoría debido a resbalarse con la cáscara. En el 2011, una mujer en California denunció a una tienda de todo a 99 centavos debido a que había sufrido una hernia de disco por culpa de una piel de plátano tirada en un pasillo.

Para evitar estos incidentes, nada mejor que poner en práctica lo aprendido en Mario Kart y sortear estos peligrosos obstáculos.


Fuente:TodayIFoundOut, MentalFloss,

Comentarios

Entradas populares de la semana

Julia Pastrana, la historia real de la mujer oso

Julia Pastrana nació en 1834. Llegó, cubierta de misterio, y su vida fue tan extraña y triste como su nacimiento. Se cree que nació en una pequeña tribu de nativos americanos en las laderas occidentales de México. No se sabe mucho sobre su infancia, pero su primera aparición en público fue cuando, en 1854, la llevaron y la exhibieron en la Gothic hall en Broadway. El nombre con el que se anunciaba era un insulto cruel y triste a su condición. Conocida como "la maravillosa híbrida" o la "mujer oso", también llamada como "La mujer más fea del mundo". Su propietario fue llamado Mr M. Rates y vio su potencial en el mismo momento en el que la encontró, trabajando como criada del gobernador de Sinaloa, México. Dándose cuenta de que podía ganar mucho dinero, decidió empezar mostrándola al público como "El gran fenómeno de la naturaleza". Los periódicos del día dijeron que era horrible, pero elogiaron su buena voz para cantar.

101 curiosidades sobre las cucarachas

1. Una estirpe de rancio abolengo. Los fósiles más antiguos de cucarachas datan del Carbonífero inferior (hace 360-310 millones de años). Eran tan abundantes en este período que a menudo se le conoce como la Edad de las cucarachas.

2. La diversidad de las cucarachas. Se conocen unas 3.500 especies de cucarachas (aunque hay otras fuentes que hablan de 3.700 o incluso 5.000 especies), agrupadas en 6 familias (blátidos, blatélidos, blabéridos, polifágidos, criptocércidos y nocticólidos). Sólo 40 habitan en las casas.
3. El increíble grupo cambiante. Antiguamente, las cucarachas (blatoideos o blatarios) estuvieron incluidas en el orden de los ortópteros, junto con los grillos y los saltamontes, aunque ahora pertenecen a un orden diferente, dictiópteros, que comparten —como suborden— con las mantis religiosas y, según algunas clasificaciones, las termitas. Otras clasificaciones consideran a los dictiópteros como un superorden y a los blatoideos como un orden. A pesar de ello, en la RAE no…

¿Pueden los ojos cambiar de color?

Es ampliamente conocido que los bebés suelen nacer rubios y con los ojos azules debido a que aún no poseen el pigmento que les da el color. Cuando producen melanina los ojos y el pelo se oscurecen. Esto cambio suele producirse en niños blancos que no sean rubios ni tengas ojos azules. Lo que no es tan conocido es que el color de los ojos no es fijo.

Puede ser que conozcas algún caso. Puede que, al haber pasado en un lapso de tiempo tan largo, ni te fijaras o pensaras que es una percepción tuya, pero es real. Las causas pueden ser el envejecimiento normal o una enfermedad. Esta puede estar causada por la ciclitis heterocrómica de Fuchs (CHF), el síndrome de Claude-Bernard-Horner o un glaucoma pigmentario.

La breve y extrañamente interesante historia de las luces de Navidad

Thomas Edison fue conocido por sus absurdas maniobras publicitarias, pero durante la Navidad de 1880 prefirió tocar la fibra sensible. Ese año, en vez de electrocutar a un elefante, iluminó la Navidad.

Por 1880, Edison ya había inventado su lámparas incandescente, y buscaba una manera de publicitarla. Para mostrar su invención las usó en la fiesta de Yule, donde se colgaron lámparas incandescentes en el Laboratorio de Menlo Park, de modo que todos los viajeros que iban en el tren pudieran ver el milagro de la Navidad. Pero Edison es Edison, y decidió ponerlo más difícil encendiendo las luces desde un generador remoto a 8 millas de distancia.

Dos años después, Edward Johnson, un amigo de Edison, mostró el primer árbol de Navidad iluminado en su casa de Manhattan. El árbol, que contaba con 80 luces, era tan imponente como el árbol de Navidad de Charlie Brown (izquierda, clic para agrandar). Como podrías imaginar, la idea de Johnson fue utilizada como publicidad.

Esta tradición puede ha…

Preguntas tontas, respuestas estúpidas

Yahoo respuestas es un buen lugar para preguntar cualquier duda que se nos pase por la cabeza. Pero como en el resto del mundo, aquí hay de todo. Por eso siempre hay cuestiones estúpidas que, o se hacen a modo de broma o han sido formuladas por un chimpancé borracho (Sin querer insultar a los chimpancés).
Estas son las 9 preguntas más estúpidas que he encontrado yo.

Descubriendo el origen de besarse bajo el muérdago

Los origines de besarse bajo el muérdago en Navidad se remonta al siglo XVII. Se creía que poseía un poder mágico que daba la vida y tenía la habilidad de traer la paz entre los enemigos. En Escandinavia, el muérdago era considerado una planta de paz, bajo la cual los enemigos podían declarar la tregua o un matrimonio que discutiera podría besarse y hacer las paces.

En el siglo XVIII, besarse bajo el muérdago tomó un nuevo significado. Se creía que una joven bajo el muérdago no rechazaría ser besada, y que un beso apasionado podría significar el comienzo de un gran romance. Por el contrario, si una mujer no era besada mientras estaba bajo el muérdago, significaba que no se podría casar durante otro año. No hace falta decir, que la Navidad para las chicas jóvenes durante el siglo XVIII estaba tan llena de estrés como de alegría navideña.

Criaturas míticas que resultaron ser reales

Al pensar en criaturas míticas, uno acostumbra a opinar que todas y cada una de ellas pertenecen al mundo de la ficción, como el ave canela, pero hay bestias que, en épocas antiguas, eran tan exóticas que parecían extraídos de la fantasía. El que sus descripciones se basaran en testimonios indirectos no ayudaba mucho. En estos casos se suele mencionar al unicornio con los rinocerontes y narvales como fuente de inspiración y de su cuerno, respectivamente, o a los manatíes en el caso de las sirenas. En ambos ejemplos, las bestias míticas se parecen a los animales como un huevo a una castaña y lo aceptamos a falta de una mejor explicación.