Resolviendo la incógnita cumple 18 años
Internet y los internautas han cambiado mucho, pero Resolviendo la incógnita sigue aquí. El 17 de marzo del 2008, decidí crear el blog. Por entonces, solía compartir noticias extrañas en wikis y foros y el contenido de diversa índole, que luego ha pasado por distintas redes sociales, se compartía en correos electrónicos, que a veces publicaba en entradas.
En ese tiempo, el blog ha tenido tiempo de madurar, pasando por varias etapas sin límites precisos, siendo perceptibles por el contraste entre ellas. De compartir cualquier cosa rara a ser más selecto; de traducir entradas inglesas a hacerlo con fragmentos concretos (encontrarse con mucha paja o expresiones intraducibles también empujaba a ello); de enlazar las webs donde había visto el contenido interesante a usar artículos académicos y libros de confianza (en este caso, evitar revisar enlaces muertos periódicamente ayudó a que eligiera esta opción). Con los años, podía exigirme más, pero controlando no desgastarme demasiado. Después de todo, este blog es principalmente una distracción.
En todos estos años, podría decir que el enfoque principal ha sido descubrir cosas nuevas, incluso en las que creía conocidas. No es una norma escrita en piedra y, después de todo, el blog es mío y nadie me fuerza a limitar mi abanico temático. Si me parece interesante, útil o con potencial para fascinar a otros, lo comparto. Además, he procurado ofrecer contenido atemporal. Los algoritmos o incluso el propio formato de un blog pueden dedicarse más a la actualidad, pero aquí el contenido es el rey, no las tendencias. Como mucho, hay entradas antiguas que necesiten actualizarse o que ahora plantearía de otra manera, pero no pierden interés.
Tanto si has estado desde sus inicios como si acabas de llegar, gracias por estar ahí.
