Latah, el síndrome de obediencia obligatoria en Malesia
En Indonesia y Malasia, en la región biogeográfica de Malesia, hay personas que pierden súbitamente su voluntad, sintiéndose obligados a cumplir órdenes sin importar lo ridículas o peligrosas que sean, a repetir palabras y comportamientos y que pierden sus filtros del lenguaje, profiriendo insultos y obscenidades. Es el resultado del latah (Malayo: cosquilloso), un síndrome cultural y de sobresalto.
Síndromes de sobresalto
El latah es un síndrome cultural, es decir, un conjunto de síntomas que aparecen juntos mayoritariamente en un pueblo concreto. Además, es un tipo de síndrome de sobresalto. Este sobresalto se debe normalmente a un estímulo acústico (>80 dB en menos de 5 ms), visual, vestibular o táctil intenso y súbito, como un dolor, sorpresa o alarma, que produce un mioclono, es decir, una sacudida repentina de los músculos del cuerpo y la cara.
Cada tipo de síndrome de sobresalto es distinto. El punto común es que, la respuesta a una amenaza, habitual la mayoría de animales, se presenta alterada. Lo normal sería una flexión bilateral simultánea, encogiéndose con los ojos cerrados y taquicardia, reduciéndose la reacción a un parpadeo conforme se repite el estímulo y la persona se habitúa. El centro principal de esta reacción al estímulo acústico sería el núcleo reticular caudal, en la formación reticular bulbopontina medial del puente encefálico, que recibe los impulsos somatosensoriales de la piel de la cara y es el origen de los tractos reticuloespinales.
En personas con parálisis supranuclear progresiva, donde hay una degeneración del núcleo en la formación reticular pontina, hay un sobresalto atenuado. En cambio, en las personas con estos síndromes, son más sensibles a los estímulos que lo provocan y reaccionan de forma más exagerada, con resistencia a la habituación y más implicación de los miembros inferiores que, en personas no afectadas, raramente se ven afectadas mientras están sentadas.
La reacción de origen involuntario se llama hiperecplexia y puede estar presente en muchas patologías, como la parálisis cerebral o la encefalitis. En otros casos, esta reacción concreta se asocia con otros síntomas. En los síndromes culturales, como el latah de Indonesia y Malasia, los saltadores franceses de Maine y el myriachit de Siberia, se trata de síndromes neuropsiquiátricos crónicos, limitados a grupos definidos y étnico-sociales, cuyas sacudidas son de origen voluntario, aunque implique otros síntomas que no lo sean.
Latah
No es un síndrome neuropsiquiátrico reciente, pues James Richardson Logan lo describió en 1849 y se menciona en fuentes malayas desde el siglo XIV, que se describe principalmente entre súbditos europeos. Presente en menos del 1% de la población malaya e indonesia, latah es un síndrome que afecta principalmente a mujeres de baja posición socio-económica y en hombres travestidos homosexuales. Se manifiesta con coprolalia, ecolalia, ecopraxia, hipersugestionabilidad y una obediencia inmediata e involuntaria. La coprolalia es el impulso a decir obscenidades e insultos, que no está presente en los infrecuentes casos descritos en Arabia y África. La ecolalia y ecopraxia es la imitación de las palabras o los movimientos de otra persona, pues repiten de forma estereotipada la palabra que la ha sobresaltado.
Las personas afectadas recuerdan y describen el suceso, pero afirman no poder controlarlo. Hay personas que generan esta reacción a los afectados sorprendiéndolas con ruidos fuertes u objetos fóbicos, como serpientes o arañas, mientras otros son simples espectadores. Son tan sensibles que la mera presencia de occidentales puede provocarla, mostrando en muchos casos una expresión de gran tensión. Además de la imitación y la reacción exagerada, la obediencia absoluta les lleva a actuar de manera impropia, ridícula o peligrosa.
Los temas culturales que podrían explicar su endemicidad son el temor a ser sobresaltado, la preocupación por la posición, el puritanismo sexual y la importancia del habla elegante y educada. Suele comenzar de forma puntual e inesperada, como una pesadilla terrorífica o sexual, al ser asustado por alguien o durante el duelo por la muerte de un ser querido. Coincide con periodos de ansiedad, de depresión, preocupación o situaciones donde la persona se siente recelosa. Lo excepcional es que, aunque se vea sometido a la voluntad ajena, la sociedad permite a estas personas la libertad de mofarse de aquellos a su alrededor, sin importar su posición social o si se comporta inadecuadamente. Pueden ser avergonzados, pero no se les considera responsables legal ni moralmente.
No todos los casos son iguales. Algunos son histriónicos o exhibicionistas con comportamiento absurdo, sin necesidad de estímulo previo. Otros pueden experimentarlo y buscar atención, no presentando necesariamente obediencia, mientras otros responden inmediatamente, pudiendo lanzar, caerse, golpear o maldecir.
Fuentes
- Bakker, M. J., & Tijssen, M. A. J. (2010). Latah. en Encyclopedia of movement disorders (pp. 120-122). Elsevier.
- Bhidayasiri, R., & Truong, D. D. (2011). Startle syndromes. In Handbook of clinical neurology (Vol. 100, pp. 421-430). Elsevier.
