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Mostrando entradas de mayo, 2011

Que no te engañen tus ojos

Si te fijas en la imagen seguramente ves espirales verdes, rosas, naranjas y azules. ¿No es verdad? Lo increíble es que las espirales azules y las verdes contienen en realidad el mismo color. Puedes comprobarlo usando cualquier programa como Paint, Gimp o Photoshop.
Como podrás observar, el color se repite en ambas espirales, pero, ¿por qué razón vemos ambas espirales de distintos colores? La razón se halla en que el cerebro juzga los colores comparándolos con los de su alrededor. En este caso, las líneas naranjas no pasan a través de la espiral "azul" y las lilas no lo hacen a través de la espiral "verde".


Incluso sabiendo que son el mismo color, no podemos evitar verlos distintos. Es más, si nos fijamos detenidamente en los bordes, donde el "verde" toca la espiral lila, se ve más azul y donde la "azul" toca las líneas naranjas se ve más verde.

Fuente: buzzhunt Bad Astronomy

El Lago de las Medusas, Palau

JELLYFISH LAKE from Sarosh Jacob on Vimeo.
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El lago de las Medusas está en la isla Eli Malk en la República de Palau. Hace 12000 años las medusas se quedaron atrapadas en una cuenca natural de la isla cuando el mar retrocedió. Sin depredadores entre ellos durante miles de años, evolucionaron a una nueva especie que perdió casi toda su habilidad defensiva, ya que no tenían porque seguir protegiéndose. Son bastante inofensivas para los humanos, aunque aquellas personas con piel muy sensible pueden recibir una pequeña picadura de ellas. Si eres alérgico a las medusas debes usar un trate de neopreno o ropa protectora.

Estas fascinantes criaturas sobreviven compartiendo una relación simbiótica con las algas que viven en su interior. Por la noche, las medusas bajan a las profundidades del lago donde las algas se alimentan. Durante el día, las medusas vuelven a la superficie y siguen al Sol a través del lago en una migración masiva. El alga convierte la energía del Sol, a través de la fotos…

El Anciano del Lago del Cráter

No sería difícil argumentar por qué el lago del Cráter (42°56′N 122°06′O), en el centro de Oregon, es el lago de agua dulce más bello del mundo. El lago, que es prácticamente circular, es sin duda sorprendente. Se asienta sobre la cumbre de un volcán inactivo a 1.882,4 metros, llenando su cráter. Tiene un diámetro de casi 10 kilómetros, una profundidad de 1.220 metros y está rodeado por los bordes del cráter que alcanzan los 300 metros. No tiene ríos ni afluentes que alimenten el lago; este se llena completamente gracias al agua de lluvia y a la fusión de la nieve, y aunque brilla con color Índigo con el Sol estival del noroeste, sus aguas son tan cristalinas que se ha encontrado vida vegetal realizando la fotosíntesis a 100 metros de profundidad.

Sin embargo, lo que hace único al lago del Cráter, es su inquilino más famoso: no es un pez, ni un pájaro, sino un tronco flotante conocido familiarmente durante décadas como el Anciano del Lago. Y lo que hace a este falso abeto tan desta…

La canción de Tetris es una canción popular rusa llamada Korobéiniki que incluso tiene letra.

Oh, mi cajón está lleno, tan lleno,
tengo bordados y brocados.
Ten piedad, oh, querida,
del hombro de este joven.

Me escaparé, me escaparé entre los altos tallos de centeno,
esperaré hasta que llegue la noche;
una vez vea a la muchacha de ojos oscuros,
le mostraré todos mis bienes.

No he pagado precio pequeño,
así que no regatees ni seas tacaña.
Acércame tus labios escarlata,
siéntate más cerca de este apuesto joven.

La noche neblinosa ya llegó,
el joven osado espera.
¡Escucha, es ella! Ha venido la chica deseada,
y el mercader vende sus bienes.

Katia regatea con cuidado,
teme estar pagando en exceso,
Un joven besa a su chica
pidiéndole que suba el precio.

Sólo la noche profunda conoce,
los términos de su acuerdo.
¡Estiráos ya, altas espigas de centeno
y guardad con esmero su secreto!

Oh, mi cajón es tan ligero, tan ligero,
los tirantes ya no me laceran los hombros,
y todo lo que tomó mi chica
fue un anillo con una turquesa.

La planta más solitaria del mundo

Un día de 1895, mientras caminaba por el bosque de Ngoya en Zululandia, Sudáfrica, un botánico con el oportuno nombre de John Medley Wood vio un árbol. Se sentó en una pronunciada pendiente del bosque y se fijó en que parecía distinto a los demás, con su ancho tronco y con unas hojas que recuerdan a la de las palmeras. Desde lejos parecía una, y el Dr. Wood - quien se ganaba la vida recogiendo plantas raras (dirigió un jardín botánico en Durban)- tomó varios tallos y mandó uno a Londres.

Esos pequeños tallos fueron puestos en una caja y se fue a la La Casa de la Palmera en el Real Jardín Botánico de Kew. Allí se quedó, sola, durante los siguientes 98 años.