El virus chivato que casi todos tenemos
Los virus no siempre son malos. Parte de nuestro ADN es vírico y, a veces, nos han ayudado en nuestra evolución. La presencia de virus no siempre es un vestigio o un signo de enfermedad. Es posible que el torque teno virus (TTV) esté presente en tu organismo, como ocurre en el 98% de la población, y estés sano, pero, ¿qué hace ahí?
Descubrimiento
En 1997, en un paciente japonés con una hepatitis post-transfusional y transaminasas elevadas se identificó un aparente hepatovirus. Como las iniciales de dicho paciente eran TT, se le llamó provisionalmente virus TT, renombrándose al nombre actual en el 2004 según las normas del Comité Internacional de Taxonomía de Virus, que prohibían aludir a nombres de personas. Su nombre proviene del latín, significando collar (torques) fino (tenuis) debido a la estructura del genoma.
Se trata de un virus icosahédrico, sin envoltura y un diámetro de 30-32 nanómetros, con una única hebra circular de ADN en sentido negativo de 3,5-3,9 kilobases. Su distribución en nuestro cuerpo es desigual y sigue estudiándose, pues a pesar de su ubicuidad en humanos, es difícil de replicarlo y aislarlo in vitro.
Función en el viroma humano
Se trataba de un virus huérfano. Por más que investigasen su relación con hepatitis, cánceres, inflamación o su acción en trasplantados, no lograban asociarlo con el desarrollo de ninguna enfermedad, aunque estuviera presente en algunos trastornos. Afortunadamente, la secuenciación de ADN permitió revelar sus secretos. En nuestro organismo, aparte de nuestras propias células, con nuestro propio ADN, tenemos el microbioma. Habitualmente, cuando se habla del microbioma se hace refiriéndose únicamente a las bacterias, cuyo estudio ha sido más accesible, pero también contiene el viroma, es decir, virus que permanecen con nosotros.
El microbioma no está formado por microorganismos inocuos, sino que existe un equilibrio entre estos, nuestro sistema inmunológico y la integridad de las barreras anatómicas. Una herida puede permitir que un microorganismo acceda a un tejido donde pudiera producir una patología, pero cuando se rompe el equilibrio entre las distintas poblaciones microbianas, también puede sobresalir un microorganismo patógeno que produzca una enfermedad.
El TTV es un componente clave en el equilibrio del viroma humano. Por sí mismo parece que no hace nada, pero el aumento o disminución de carga viral en el plasma sanguíneo depende de la actividad del sistema inmunológico. En inmunodeprimidos su número aumenta
El comportamiento del TTV no es único, pero es el más común de la familia Anelloviridae a la que pertenece, consistiendo en el 97% de estos. No solo los tienen la mayoría de humanos sanos desde poco después de nacer, sino que es normal alojar a varios linajes, especialmente con la edad, en los que constituye el anelloma personal. El anelloma global recoge la diversidad presente en estos virus en los humanos.
La habilidad de pasar desapercibido para el sistema inmunológico y no producir ninguna condición patológica de estos virus abre una vía para servir como vectores terapéuticos en terapias genéticas. De esta manera, a diferencia de otras terapias víricas, se podrían administrar varias dosis simultáneas sin causar una creciente reacción inmune.
Fuente
- Brani, P., Manzoor, H. Z., Spezia, P. G., Vigezzi, A., Ietto, G., Dalla Gasperina, D., ... & Baj, A. (2025). Torque teno virus: lights and shades. Viruses, 17(3), 334.
