El gobernante hartible que cansó al faraón Ajenatón

Imagen en caliza de unos cortesanos egipcios besando el suelo detrás de Nefertiti.

Las tablillas de Amarna son una mirada a la antigüedad que nos permite descubrir información sobre piratería, guerra biológica y espionaje. Cubriendo un periodo de 30 años a mediados del siglo XIV a.C, de las 382 que se conservan, 350 son cartas y 64 de ellas fueron escritas o se dirigían a Rib-Hadda. ¿Por qué tenía tanto protagonismo?

Remitente profuso 

Rib-Hadda, cuyo nombre también se ha transcrito como Rib-Adda, Rib-Addi o Rib-Addu, era el gobernante (ḫazannu) de Gubla (Biblos) durante el reinado de dos faraones de la dinastía XVIII: Amenhotep III (1391/1388-1353/1351 a.C.) y Amenhotep IV (1353/1351-1336/1334 a.C.), más conocido como Ajenatón tras su reforma atonista de la religión egipcia en el periodo amarniense.

Dada la condición de Gubla como vasalla de Egipto, Rib-Hadda se dirigió directamente en 17 de las tablillas de Amarna a Amenhotep III y en 30 a Ajenatón. Como su nexo común son las quejas de desatención, que reiteraba en cada mensaje, se interpretó que estos gobernantes efectivamente no le dedicaban la atención y los recursos que necesitaba. Es más, dada la revolución religiosa de Ajenatón y el número de tablillas dirigidas a él, se razonó que el faraón se enfocaba más en la reforma de la fe que en los asuntos terrenales. Sin embargo, si se atiende a los textos, la situación es la opuesta, pues Amenhotep III condensa más quejas por tablilla y la actitud de Rib-Hadda mejora relativamente con Ajenatón. Con los años, las acusaciones directas de desatención, por la que reprende al faraón por desatender su reino o sus obligaciones, o ignorar sus palabras o no responderle, van cambiando a quejas donde compara el escenario contemporáneo con un pasado mejor, ya sea propio o de sus ancestros.

El contexto

¿Era Rib-Hadda un gobernante cansino que no paraba de darle la tabarra a los faraones o tenía motivos para tantas quejas? Para ello, debemos entender su contexto, que no solo nos lo proporcionan las tablillas de Amarna, incluyendo las de Rib-Hadda, sino también otras fuentes.

Administración y control estratégico 
Ancient Near East 1300BC-es

Durante el Imperio Nuevo (1570-1069 a.C.), desde Tutmosis III (1479-1425 a.C.) de la dinastía XVIII hasta Ramsés III (1186-1155 a.C.) o Ramsés IV (1154-1148 a.C.) de la dinastía XX, Egipto se extendía hasta el Levante.

Gubla (Biblos) era una de las ciudades-estado semindependientes en Levante que contaba con su propio gobernante (ḫazannu). Como otras en su misma situación, estaba supervisada por un inspector (rābiṣu) egipcio, situado en una de las ciudades egipcias de la región, que era encargado de los impuestos y la conexión entre las cortes locales y del faraón. En el caso de Gubla, su inspector estaba en Ṣumur, situada en la desembocadura del río Nahr al-Kabir (frontera norte del actual Líbano), en las estribaciones de la llanura de Akkār. Como el análisis químico de las tablillas de Rib-Haddi indican que procedían aquí, se deduce que este habitualmente las enviaba desde Ṣumur.

El control de Ṣumur era estratégico, pues permitía acceder a Siria desde el Mediterráneo y controlar su costa, los valles del Becá y del Orontes. Por eso, la ciudad egipcia no solo contaba con el inspector, sino también con una guarnición y un palacio. Esta jugosa posición había mantenido el control egipcio desde, como muy tarde, el reinado de Amenhotep III, cuando las tablillas de Amarna la mencionan.

La queja más común

Posición geográfica de los lugares mencionados.

En las montañas al sur de las puertas de Homs estaba la región de Amurru, donde habitaba un pueblo seminómada. Las mencionadas tablillas inicialmente no le asignan ni capital ni rey, pero, como informa Rib-Hadda, esta situación cambia con Abdi-Aširta, a quien califica de 'Apiru, una posición social en el Creciente Fértil que denomina a gente en los límites de la sociedad y, por ello, sin ley. Como nos cuenta el gobernador de Gubla, Abdi-Aširta tomó las ciudades costeras de Ardata e Irqata, posiciones de influencia de la esfera política de Gubla y atacó Ṣumur. Tras tomarla, el propio Abdi-Aširta le ofreció lealtad al Amenhotep III y pidió servir sus intereses en la región pero, mientras esperaba respuesta, siguió disminuyendo el poder político local de Gubla. Para ello, según Ba'alu-dani, cuñado de Rib-Hadda y gobernante de Tiro, se alió con Sidón para atacarle. Rib-Hadda indicaría que unos conspiradores apoyados por Abdi-Aširta mataron tanto a su cuñado como a su familia.

Para desesperación de Rib-Haddi, Amenhotep III aceptó con su silencio la situación y que Abdi-Aširta tuviera su propia guarnición en Ṣumur, como era común. Paḫamata, el inspector egipcio en Ṣumur, se oponía a Rib-Hadda, aliándose con Abdi-Aširta y los conspiradores. En este periodo, Paḫamata sería sucedido por Amanappa. Con todo, entre el 34º-36º año del reinado del faraón, acabaría enviando dos contingentes para capturarlo. Se desconoce la causa del cambio de estrategia. Puede que corriera el riesgo de que el reino de Amurru creciera demasiado para seguir siendo vasallo de Egipto y/o que, como acusaba Rib-Haddi, Abdi-Aširta buscara aliarse con el reino de Mitanni.

La muerte de Abdi-Aširta no acabó con las preocupaciones de Rib-Haddi, pues le sucedieron sus hijos, que conquistaron Irqata y Ardata para luego asediar y conquistar Ṣumur, matando al inspector egipcio Pawura, sucesor de Yanḫamu, el inspector que ocupó la posición entre los dos asedios. Durante el asedio, Rib-Haddi siguió enviando cartas, por lo que pudo durar uno o dos años. El último inspector egipcio que criticó fue Hapi, hijo de Pahamata, a quien acusó de entregar Ṣumur a Aziru, hijo de Abdi-Aširta. Tras la conquista, Aziru pidió a Ajenatón (en el 7º-9º año de reinado de este) ser reconocido como protector de la ciudad, como hizo su padre, pero para entonces la administración egipcia había cambiado, pues no se vuelve a mencionar al inspector, quizás porque Rib-Haddi estaba exiliado en Gubla y no mandó más cartas. 

Caída en desgracia y nuevo orden 

Las quejas de Rib-Haddi se convierten en añoranzas de tiempos donde hubiera recibido lo que hubiera solicitado porque se va quedando solo, es acusado de traidor y no encuentra mensajeros. Indica que se negó a acordar la paz con los hijos de Abdi-Aširta que le pedían los hombres de Gubla y su esposa, y que incluso su hermano menor lo exilió de la ciudad, teniendo que refugiarse en Biruta (Beirut) bajo el amparo de Hammuniri. Aislado, sin dinero ni recursos, insiste en que le manden soldados para recuperar las posesiones del faraón y tesoros de sus ancestros. A pesar de ello, él mismo cita que Ajenatón le dijo "¿Por qué solo tú sigues escribiéndome?". El faraón prefirió apoyar al resto de líderes locales que había recuperado la estabilidad en la nueva coyuntura. No obstante, ser tan insistente ha proporcionado una crónica cuyo detalle se pierde una vez que cesa su actividad.

En Kumidi, una ciudad que recientemente se había convertido en un centro administrativo egipcio, se encontrarían cartas de Ili-Rapiḫ, sucesor y posible hijo o hermano de Rib-Haddi, quien solo mandó dos cartas a los egipcios, y Aziru. Ajenatón se dirigiría a Aziru en una de las cartas. Le advertía que no debía aceptar a Rib-Haddi como gobernador de Gubla a cambio de la plata de la ciudad que le prometía, pues Ili-Rapiḫ lo había expulsado. Le conminaba a ser un buen siervo, amenazándole con ejecutarle a él y a su familia si no mantenían su lealtad. Esto se debía a sus contactos con los hititas, a quienes finalmente les rendiría vasallaje. 

Con Suppiluliuma I (1350-1322 a.C.) de Ḫatti, el Imperio hitita (1650-1180 a.C.) alcanzó su máximo esplendor. La segunda conquista de Ṣumur habría coincidido temporalmente con la Primera guerra siria, cuya principal fuente es el prólogo histórico de su tratado de Suppiluliuma I con Šattiwaza de Mitanni (1330-1305 a.C.). En este se cuenta que durante una campaña militar, que se estima que duraría  4-5 años, el primero arrasaría desde la región de Išuwa, en el norte de Siria, a la región de Nuḫašše, en el valle del río Orontes. Esto cambiaría el mapa geopolítico, pues el debilitamiento de Mitanni (1600-1260 a.C.), cuando este había logrado la paz con Egipto, permitiría independizarse a Asiria y comenzar el Imperio Asirio Medio (1363-912 a.C.).

Fuentes

  • Pryke, L. M. (2011). The many complaints to Pharaoh of Rib-Addi of Byblos. Journal of the American Oriental Society, 131(3), 411-422.
  • De Magistris, F. I. (2023). A Tale of Two Cities: Ṣumur and Kumidi as Egyptian Centres in the Late 18th Dynasty. Altorientalische Forschungen; 50(2): 150–169 
  • Naʼaman, N. (2021). New light on the correspondence of Abimilki, ruler of Tyre. Ägypten und Levante/Egypt and the Levant, 31, 391-402. 
  • Charpin, D. (1992). The Amarna Letters edited and translated by William L. Moran. 
  • Abo-Eleaz, M. E. E. (2022). Who is Iu-Rapih: Brother or son of Rib-Adda?. Antiguo Oriente, 20.
Entrada anterior
No Comment
Añadir comentario
comment url

Instancia:

Donar es más barato que un café