El perro que producía lana

Nativos tejiedo y un perro blanco con pelaje lanudo.
Hay muchas razas de perros, algunas extintas. Entre ellas, hay perros que han movido asadores o han servido de alimento, pero hubo una raza en América cuyo pelo era tan único que se utilizó para confeccionar preciados tesoros textiles.

Perros de leyenda

Mar de Salish, separado del Pacífico por la península Olímpica y la isla de Vancouver.

Conectado a la costa noreste del Pacífico por el estrecho Juan de Fuca y separado de este por la isla de Vancouver y la península Olímpica, se encuentra el mar de Salish. Se llamó así por los pueblos nativos agrupados como los salish de la costa, pueblos conocidos por su producción textil, comerciando principalmente de los pueblos de interior para obtener la lana de la cabra blanca (Oreamnos americanus).

Pero en su tercer viaje (1776-1779), James Cook habló de un extraño perro lanudo de estos pueblos. También lo hicieron Dionisio Alcalá Galiano y George Vancouver, que coincidieron en 1792, y John Scouler en 1825, que había viajado con el segundo. Siguieron mencionándolos autores posteriores, como Paul Kane, que los ilustró. En sus lenguas nativas, son llamados sqwemá:y, ske’-ha, sqwǝméy̓, sqwbaý y QebeO. Vancouver decía que era un perro similar pero un poco más grande que un pomerania, asegurando que su pelo podía levantarse hasta una esquina sin separarse, componiéndose de una mezcla de un tipo áspero de lana con un pelo fino muy largo capaz de hilarse en un ovillo. 

Dibujo de Paul Kane del perro lanudo.

No eran los únicos perros que poseían, pues también contaban con perros de caza y perros del pueblo, pero las características del perro lanudo parecían irreales. Se suponía que hacían mantas salish con su pelo pero, tras estudiar 100 en 21 museos norteamericanos y europeos, Paula Gustafson en Salish Weaving (1980), la primera guía exhaustiva sobre los tejidos salish, cuestionó tanto la capacidad de hilado del cabello de perro, especialmente con las técnicas usadas por los salish, como la presencia de pelo de este animal en dichas mantas.

Esta posición comenzó a ser cuestionada cuando se encontró en la manta funeraria de un niño de los siglos XVIII-XIX en el río Fraser. El análisis de isótopos estables de carbono de esta manta indicó que pertenecía a un animal con una dieta marina. Los salish de la costa consumían salmón, focas y marsopas, por lo que se consideraba más lógico que perteneciera a sus perros que a las cabras de las Montañas Rocosas.

Las mantas de la discordia 

Las mantas eran un bien valioso. Los pueblos del interior surtían a los salish de la costa con el pelaje de cabra blanca para elaborarlas, pero eran dependientes de sus buenas relaciones. El suministro podía cortarse ante un conflicto, por lo que estos perros suponían una fuente alternativa de lana, aunque pudo ser desarrollada por las familias poderosas para aumentar su dominio en el sistema de potlatch.

No obstante, el análisis proteómico de dichas mantas ha revelado que, en aquellas que se han conservado, ninguna está compuesta únicamente por pelo de perro, coincidiendo con las descripciones de su elaboración. No se descarta que previamente hubiera sido así, pero las estudiadas además contenían pelo de cabra de las Rocosas (Oreamnos americanus), cabra común (Capra aegagrus hircus), plumón, fibras vegetales de Apocynum cannabinum y ortiga mayor (Urtica dioica) y pelusa de espadaña (Typha latifolia) y adelfilla (Chaemaenerion angustifolium). En el siglo XIX, se introdujo también la lana de oveja (Ovis orientalis aries).

Cría y aislamiento

Nativa haciendo una cesta al lado del perro lanudo.

Según los testimonios transmitidos oralmente, los perros se consideraban miembros de la familia. Eran criados por las mujeres y el número que poseía indicaba su riqueza. Para evitar la hibridación, los encerraban en corrales o los aislaban en islas que, en ocasiones, conservan topónimos referentes a esta actividad, como el pueblo sqwiqwmi ("perrito") en la isla Cameron.

Cada año, se esquilaban a los perros con cuchillo y se le aplicaba plumón y arcilla blanca pulverizada (st'ewoqw' o st'a'uok'), aunque hay divergencia sobre si servía para tratar el plumón, que no siempre se menciona en las elaboraciones, o extraer la grasa del pelo. En cambio, Ts’umsitun indica que era arcilla negra, pero que se volvía blanca al quemarse en madera de aliso (Alnus). Franz Boas informó en 1890 que el Dr. George M. Dawson obtuvo esta tierra y era de diatomeas. Sea como fuere, se golpeaba para retirar la arcilla y se hilaba. Los ovillos se utilizaban tanto para elaborar sus propias mantas como para comerciarlo con lana de cabra de las Rocosas.

Amenaza y desaparición

Dos jóvenes con un perro en brazos.

Hubo varios factores que propiciaron su desaparición, pero todos están vinculados a la llegada de inmigrantes europeos a la costa. En primer lugar, a partir de 1827 llegaron compañías británicas y americanas a Fort Langley, a la orilla del río Fraser, que producían mantas más baratas y pudieron afectar al comercio. A pesar de ello, supone apenas una mella frente a los impactos que sufriría durante el resto del siglo XIX.

La fiebre del oro del cañón del Fraser (1858-1927) atrajo en poco tiempo al territorio Stó:lō, que apenas tenía unas pocas decenas de habitantes, a decenas de miles de nuevos pobladores. Pero mientras los mineros disfrutaban de la fiebre, los nativos sufrían de viruela, tuberculosis, paperas y gripe. Cada generación, una epidemia de viruela barría la población y los afortunados que sobrevivían obtenían resistencia, pero la enfermedad no desaparecería, arrasando de nuevo entre sus hijos. 

En medio siglo, la población se redujo dos tercios, sea por muerte o desplazamiento, mientras los forasteros seguían llegando o resistiendo mejor. Se convirtieron en minorías en las tierras que habían vivido sus familias, población que debía ser asimilada para corregir sus costumbres. Las escuelas residenciales indígenas apartaron a los niños de las influencias de sus familias, impidiendo la transmisión de sus conocimientos. Además, la introducción del Acta India de 1876 despojó a las mujeres nativas de sus derechos de propiedad básicos, de su libertad de movimiento y de su participación en el gobierno local.

Pelaje del perro lanudo salish Mutton.

Con esto, aunque pudieron transmitir y conservar en secreto las técnicas de tejido, no pudieron mantener el cuidado y aislamiento de los perros lanudos, mezclándose con otras razas en el mejor de los casos, desapareciendo a principios del siglo XX. Aparte de los dibujos de Paul Kane, y su pequeña presencia en las mantas salish, el único testigo conservado de su existencia es el pelaje de Mutton. Mutton fue un perro lanudo salish que murió en 1859 cuyo pelaje se conservó, aunque lo hizo en arsénico, alterando ligeramente el color de las puntas de sus pelos. Aunque llegaron a hacérseles fotografías, los ejemplares mostrados se consideran híbridos.

Mutación

Los perros no surgieron en América, sino que llegaron con los humanos hace unos 15000 años. Desde entonces, han tenido el tiempo para diversificarse en las razas propias del continente, estando el perro lanudo salish entre ellos desde hace cinco milenios. Las mutaciones de los genes KRT77 (1), KANK2 y FGF5 son responsables de su pelo lanudo y largo.

Se ha sugerido que en la latitud del mar de Salish, donde no nieva con tanta frecuencia ni la nieve permanece tanto tiempo, el estrechamiento del sobrepelo grueso, que mantiene apartada del cuerpo la humedad, podría no suponer una desventaja importante. Es posible que lo compensen con su subcapa, que tiene pelos de unos 7 cm de media, con extremos de 23 cm en la cola.

Notas

  1. En el citoesqueleto, es decir, el andamiaje de las células, hay distintos tipos de filamentos clasificados según su grosor: microfilamentos, como la actina (6 nm); filamentos intermedios (7-10 nm) y microtúbulos, como la tubulina (23 nm). Los integrantes de estos filamentos intermedios varían según el tipo de células. Del catálogo de filamentos intermedios disponible, los tipos I y II son queratinas, diferenciándose por su peso molecular y pH. A su vez, estos tienen subtipos, cada uno con su propia distribución por el cuerpo. La queratina 77 pertenece al tipo IIA. El gen KRT77 es responsable de producir esta proteína concreta, por lo que su mutación conlleva que la queratina 77 no se forme adecuadamente y no cumpla su función.

Fuentes

  • Lin, A. T., Hammond-Kaarremaa, L., Liu, H. L., Stantis, C., McKechnie, I., Pavel, M., ... & Kistler, L. (2023). The history of Coast Salish “woolly dogs” revealed by ancient genomics and Indigenous Knowledge. Science, 382(6676), 1303-1308. 
  • Solazzo, C., Heald, S., Ballard, M. W., Ashford, D. A., DePriest, P. T., Koestler, R. J., & Collins, M. J. (2011). Proteomics and Coast Salish blankets: a tale of shaggy dogs?. Antiquity, 85(330), 1418-1432.
  • Hammond-Kaarremaa, L. (2016). A curious clay: The use of a powdered white substance in coast salish spinning and woven blankets. BC Studies, 189, pp. 129-149
  • Hammond-Kaarremaa, L. (2025). The Teachings of Mutton: A Coast Salish Woolly Dog. Harbour Publishing. 
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