El enanismo en el antiguo Egipto
Términos
Hay tres términos para referirse a las personas pequeñas. El término habitual es dng (𓁌), pero desde el Imperio medio, en ámbitos religiosos, también se usó nmw (nmj, nmt, 𓈖, 𓈗), que incluía a entidades sobrenaturales pero excluía a extranjeros. Ambos podían formar partes de nombres teofóricos de personas sin enanismo. Luego está un término más genérico, Ḥwꜥ ( o 𓎛𓅱𓂝𓅪 ), que no se refiere únicamente a enanos, sino a cosas que se acortan, como la vista o la debilidad del corazón en contextos médicos.
Función en la sociedad
Para los egipcios, las referencias a las personas pequeñas son más ubicuas que en otros pueblos, donde eran seres fastásticos o aludidos en el ámbito del entretenimiento, como los bufones de la corte o en los coliseos romanos. Aunque los egipcios no son una excepción, pudiendo encontrarlos divertidos, emparejándolos con monos, y vincularlos a contextos míticos, tenían una presencia más casual.
Las imágenes o menciones no se distribuyen uniformemente durante toda la historia egipcia. Por esto, pudieron estar presentes en ámbitos que no hayan dejado testimonio. Asimismo, es la razón por la que en el periodo predinástico aparecen en un contexto funerario, lo que será una constante, en forma de figurillas. A las figuras, que respetan las proporciones y deformaciones (coxa vara) del enanismo acondroplásico, se les atribuyen funciones similares a Bes. Es decir, guardianes familiares y de la fertilidad, como refleja una figura en la que sostiene a un niño. Un cilindro de caliza donde dos enanos itifálicos, uno armado, luchan contra tres cocodrilos, un lagarto, un escorpión y, posiblemente, una abeja, reflejaría tanto esta protección como sus poderes mágicos.
En el periodo dinástico arcaico, se presentaban como sirvientes, representándose y enterrándose en sarcófagos de madera como estos. No obstante, parece ser que comienzan a destacar en esta posición, con estelas de mejor calidad, como ocurre con los perros. Se representan de pie, no sentados, para revelar su aspecto completo, una convención que probablemente situaría en esta época la creación de su logograma. Además, en algunos casos, sus nombres denotan sus funciones, como Wediwesekh ("quien coloca el collar") o Simanetjer ("la que enorgullece al dios").
Durante el Imperio antiguo (2686-2181 a.C.), tan solo en las dinastías V y VI, se han encontrado más de 50 tumbas. Eran sirvientes de los nobles, a menudo durante generaciones, donde podían ocupar distintos puestos. Los sirvientes domésticos se encargaban de la vestimenta y las joyas, segregándose a menudo por sexo según sirvieran al amo o su esposa. Por ello también trabajaban específicamente de joyeros. También se encargaban de capturar pájaros, cuidar a los animales o las embarcaciones. Eran habituales en el entretenimiento, normalmente bailando, pero también tocando música. En ese ámbito, podían entretener en un ámbito privado o en fiestas religiosas.
A veces, no eran nativos. Durante la dinastía VI (2345-2181 a.C.), el alto funcionario Hirjuf lideró la cuarta expedición a Yam, un reino de posición exacta desconocida pero situada al sur, en la región de Nubia. Este viaje comercial trajo productos exóticos como ébano, marfil e incienso, pero también a un "hombre pequeño (𓁌, dng) de los bailes del dios", un obsequio de los habitantes del horizonte de la tierra de Akhtiu. Aparentemente, era la primera vez que se traía uno en una expedición a Yam. En la fachada de su tumba de Hirjuf en la necrópolis de Asuán, se cuenta cómo el faraón Pepi II, que entonces tenía ocho años, solicitó verlo con entusiasmo, mencionando también a Werdjededba, portador del sello de dios, traído de Punt en la época del faraón Isesi de la dinastía anterior. Esta es la inscripción más antigua que menciona a un enano junto con la presente en los textos de las pirámides de Pepi I, un texto religioso que identifica al faraón con un hombre pequeño que baila para los dioses.
Aparte, no todos estaban destinados a servir a su amo. Seneb fue un acaudalado funcionario con palacios y ganado, casado con Senetites, una importante sacerdotisa de Hathor y Neith. Es posible que hubiera heredado su riqueza y la condición de su padre, pues junto a su mastaba está la de Perniankhu, otro cortesano real de alto rango. Lo curioso es que, como el tamaño de las personas en las ilustraciones cambia según su importancia, no se mostraba junto a sus esposas e hijos, pues son más altos y lo habrían opacado.
Estas serían las condiciones que continuarían en periodos posteriores, pero con cambios puntuales. En el Imperio medio, no se muestran capturando pájaros, fabricando joyas; es menos frecuente que cuiden animales y, si aparecen participando en el entretenimiento, lo hacen como músicos. No quiere decir que abandonaran estos oficios, pero hay menos testimonios. En el breve periodo Amarna, están ausentes de contextos religiosos y aquellos que aparecen, nombrados a diferencia de otros cortesanos, probablemente fueran bufones. En cambio, en el periodo tardío, las imágenes que se conservan lo hacen en contextos religiosos. El más notable fue Djeho del siglo IV a.C., enterrado en el mismo foso que su amo Tjaiharpta en Saqqara en un caro sarcófago de granito, donde los artesanos narraron su biografía, por la que sabemos que bailaba en los enterramientos de los toros Apis y Mnevis.
En el periodo grecorromano, aunque se mantendría su asociación con la fertilidad y la regeneración, representándose como bailarines itifálicos, cambiaría su estilo iconográfico.
Rechazo
A pesar de todo, tampoco vivían en una sociedad idílica. En la época grecorromana se recalcaba cómo los rechazaban las mujeres, pero es algo que ya se representa en el papiro erótico de Turín (c. 1150 a.C.), aunque se debate si el personaje ignorado presenta un enanismo proporcionado, se trata de un niño o una decisión estilística.
Del mismo modo, dada la importancia mágica que los egipcios otorgaban a la palabra, podían ser poco proclives a informar de problemas para no generar mal fario. En consecuencia, hasta el Tercer Periodo Intermedio (1077-664 a.C.) desconocemos su opinión sobre los nacimientos anómalos. En el ámbito privado pudieron eliminarse los bebés con anomalías. Entonces, en el decreto de un amuleto oracular, el dios prometía proteger a la mujer de los "embarazos Horus", los abortos y engendrar gemelos, usando "fracaso" o "irregularidad", que puede interpretarse como deformidades físicas, para referirse al aborto. Respecto a los gemelos, eran un tabú que hasta entonces no obtuvo una palabra específica. A pesar de ello, los gemelos también podían ser favorecidos, asimilándose con Horus y Set o Isis y Neftis, pudiendo disfrutar de oficios importantes.
La cuestión es que las personas con enanismo se solían agrupar con personas con deformaciones, que a veces son comorbilidades del propio enanismo, en el arte del Imperio antiguo y medio. Esto se debe a que el arte egipcio se adhería a un ideal de belleza donde las personas son eternamente jóvenes y tienen unas proporciones estandarizadas, aunque sean irrealistas, como tibias más largas que el fémur con glúteos casi inexistentes. La excepción son los pliegues en el vientre, muestra de prosperidad y buena alimentación. En cambio, los trabajadores de menor importancia, especialmente aquellos que trabajan al aire libre, además de representarse de menor tamaño tienen signos de humildad que se apartan del canon de belleza, como las calvas, hernias umbilicales, hiperextensión de rodilla (genu recurvatum) o hipertrofia genital. Por si solas, las deformaciones no generaban discriminación, pues hay casos conocidos de faraones y nobles que las sufrieron. Era más bien una cuestión de elitismo, como muestra la Sátira de los oficios, del Imperio medio, donde se ridiculizan los males de las profesiones de bajo rango: el carpintero tiene calambres, el alfarero está abatido, el jardinero tiene el cuello abultado y los dedos del granjero están hinchados.
En las Instrucciones de Amenemope, elaboradas en torno al periodo ramésida (c. 1300-1075 a.C.), enseñan que cuidar de los ancianos, enfermos y malformados, incluyendo a los enanos, es un deber moral, pues el ser humano es un barro y el sabio debe respetar la forma que le otorgó el dios alfarero y se deben aceptar los cambios en la suerte. El papiro Insinger (s. III a.C.- s. I d.C.) mantiene esta idea con ciegos y cojos. Aunque es una perspectiva positiva, también resalta que, si había necesidad de recalcar estos consejos, debía haber un público que no los siguiera. Igualmente, incluso en su beneficio, se trata de un grupo marcado por sus diferencias respecto a los adultos sanos sin enanismo.
Dioses enanos
A pesar de no coincidir con el canon estético, su apariencia no suponía un transgresión religiosa contra el apreciado orden cósmico. Especialmente desde el Imperio nuevo, surgen enanos divinos como manifestaciones del dios oculto multiforme Ra, ascendiendo y descendiendo en el cielo como él. En el papiro Salt 825 del periodo grecorromano, el mago enumera poderes mágicos relacionados con Ra, como la sangre del ojo, el corazón del mono, la cabeza del ureo y los ojos (Sol y Luna) del enano del Alto y Bajo Egipto. Estos ojos se muestran en la mano de Bes en un frasco de peregrino.Por extensión, también se asociaron con Horus y el Sol naciente, tanto en forma del escarabajo Jepri como de Harpócrates, el Horus niño del Sol naciente, pequeño pero maduro al mismo tiempo. Como Harpócrates, los dioses enanos en las estelas tenían función protectora y sanadora de picaduras, el fuego o el parto, entre otros. Como Jepri, Bes y los dioses enanos podían mostrarse en los Libros de los Muertos con torso en forma de escarabajo. También se asociaban con la diosa Neith de Sais, pues esta era una diosa guerrera que repelía las fuerzas malvadas. En el papiro mágico de Turín del Imperio Nuevo (1993), aparece como colgante de Geb, personificación de la Tierra, que también era sanador de picaduras de escorpión y serpiente. Por otra parte, como deidades, los dioses enanos podían describirse como gigantes que cargan el cielo con sus brazos, como normalmente hace Shu.
Aunque muchos dioses enanos eran anónimos, hay excepciones. Por una parte, Bes, que durante gran parte de su historia no tenía la categoría divina ni templos. Por otra, Ptah-Pataicos eran amuletos apotropaicos de Ptah, generalmente como enanos masculinos adultos, pero también podían ser femeninos, niños, tener varias cabezas para fomentar su poder o tener rasgos demoníacos, como armas o pies invertidos.
Aunque tradicionalmente se ha asociado a los enanos con Ptah, dios de los artesanos, por su labor como joyeros en el Imperio antiguo, apenas hay más pruebas al respecto, aunque tampoco es descartable. Es posible que, en su rol como creador en la cosmogonía de Menfis, los enanos fueran una forma del desarrollo de su creación. La simbología solar que pueden presentar, como la corona de escarabajo, o su asociación con Maat, representando la armonía al comienzo de la creación, apoyarían esta hipótesis. Algunos tienen cabezas de halcón por Sokar, dios de los muertos y patrón de los artesanos que se combinó con Ptah. Esta relación con el inframundo es habitual en las deidades solares, que se regeneran diariamente. De esta manera se asocian con Osiris, llevando su corona atef o siendo flanqueados por Isis y Neftis. Esta regeneración implicaba rejuvenecimiento, por lo que podían disfrutar del pene erecto que simbolizaba a Min.
Fuentes
- Dasen, V. (1993). Dwarfs in ancient Egypt and Greece. Oxford University Press.
- Whitmore, K. M., & Buzon, M. R. (2024). Dwarfism in Ancient Egypt/Nubia: Utilising the Bioarchaeology of Care Approach to Investigate Léri-Weill Dyschondrosteosis. In Disability in Ancient Egypt and Egyptology (pp. 189-208). Routledge.




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