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¿Por qué abogado se escribe con B?

Martillo de juez y libro de ley
Hace relativamente poco circulaba un meme donde comparaba la palabra abogado en español con otros idiomas europeos. Todos tenían cierto parecido porque partían del latín advocātus, "ser llamado a ayudar, mediador", del participio advocare, "convocar, llamar en calidad de abogado", derivado de vocare, "llamar". Sin embargo, mientras que en la mayoría de los idiomas mostrados se conservaba la dv o, al menos, la v, en español era sustituida por una b. ¿Qué razón de ser tiene esta diferencia?

En español, hiligainón, mirandés, cebuano y tagalo, se utiliza la palabra abogado para referirse a quien ejerce la defensa jurídica. Salvo el mirandés de Miranda del Duero, fronteriza con España, los otros tres idiomas son de las islas Filipinas, que fue una colonia española. En las lenguas de la península, hay división. Por una parte, el catalán (advocat), gallego (avogado), el aranés (avocat) y el aragonés (advocato, advogau) comparten las características del resto de idiomas europeos, mientras el euskera (abokatu) y el asturiano (abogáu) también usan la b.

Variantes de abogado

Pila de libros con gafas encima

En el Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española (NTLLE) se puede ver entradas de avogado en 1617 (Minsheu), 1705 (Sobrino), 1706 (Stevens), 1786 (Terreros y Pando) y 1933 (Academia Histórico). En cuanto a abogado, ya se le ve en 1495 (Nebrija). Las palabras con el mismo origen, como advocar y advocación se encuentran en desuso, utilizándose en su lugar, según la RAE, abogar y abogacía.

Según el Corpus Diacrónico del Español (CORDE), se pueden encontrar usos de advogado, aduogado y derivados hasta 1625.
Y el Rey solamente remitió mil ducados al advogado fiscal para gastos criminales, con tantas piguilas, que apenas se hizo alguno dellos.
Luis Cabrera de Córdoba, "Historia de Felipe II, rey de España", c1619 (España).
Coexisten en esta época con avogado, aunque no persiste más allá de 1626:
El emperador escogió y nombró para juezes de possessión al licenciado Acuña [...]; hizo avogado al licenciado Juan Rodríguez de Pisa, fiscal al doctor Ribera, y secretario a Bartholomé Ruyz de Castañeda.
Francisco López de Gómara, "La primera parte de la Historia natural de las Indias", 1554 (España).
Auogado persiste hasta 1705:
En la ziudad de Burgos a veinte y seis de octubre, año de mil setezientos y zinco, el señor lizenziado don Francisco López de Murillas, auogado de los Reales Consejos, theniente de correxidor desta ziudad y su xurisdicción por Su Magestad [...].
Anónimo, "Acta de 29-X-1705 [Documentos de teatro en Burgos (1700-1752)]", 1705 (España).
Por último, adbogado es mencionado por última vez en la Vigilia y octavario de San Juan Baptista en 1679. En general, se encuentran pocos usos de estos casos. Desde el siglo XIII en adelante, comenzando con Gonzalo de Berceo en Loores de Nuestra Señora, se utiliza abundantemente la palabra abogado.

Disparidad de significados

Pasando páginas del diccionario

En el Tesoro de la lengua castellana o española (1611) ya se recogen las definiciones de abogado, abogar y abogacía. Sin embargo, mientras que hemos visto que abogado se escribió hasta entonces de distintas formas manteniendo el significado, con abogar no pasaba lo mismo.
Abogar:Defender los Abogados en juicio las causas y pleitos, y alegar de la justicia, ù derecho de las partes, que se valen de ellos para este fin.
Avocar: Llamar ante sí algun Tribunal superior, y traher los autos de alguna causa, citando las partes litigantes, y sacando el processo de otro Tribunal inferior.
Advocar: Llamar hacia sí, atraher, ò mover à alguno.
Abogar deriva de abogado, avocar proviene de avocare, mientras advocar de advocare. Según el Diccionario de autoridades (1726-1739), avocado es el participio pasado de avocar y advocado es sinónimo de abogado.

Evolución fonológica

Gente hablando
En el periodo en el que el español perdió la distinción entre la b y la v, las palabras que contenían b/p/v/u solían escribirse como se pronunciaban, es decir, b para [b] y v/u para [β]. De aquí extraemos ejemplos como boca, bueno, lobo (< lupus) y abeja (< apicŭla) para el primer caso y cantava, cavallo, (h)aver/auer seruir para el segundo.

No obstante, el Diccionario de autoridades, con la influencia del salmantino Adrián Cónnick, abandonó la tendencia fonetista y recuperó los principios de la Académie française para fijar la lengua francesa: la etimología y pronunciación histórica. Esta acción restauró la distinción entre b y v, aunque fonológicamente ya había desaparecido, impuso grafías latinizantes para los vocablos de origen griego ―th para las θ etimológicas, rh para las ρ, ps para las ψ, ph para las φ―, recuperó las h mudas y fijó la grafía de los grupos consonánticos en atención a su origen.

Esto no impidió que se pasara la mano con algunas palabras, ya sea por uso popular, omisión o etimología errónea:
  • basura < vassura < versūram (la [β] se volvió [b] en el siglo XV)
  • avanzar < abanzar/avanzar < *abantiāre
  • averío < haberío (influencia de ave)
En cambio, como hemos visto previamente, abogado se usaba desde el siglo XIII, aunque posteriormente lo hiciese con otras formas de la palabra. En la evolución del latín al español, varias palabras sufrieron la simplificación de los conjuntos de consonantes. El db en las palabras con ad+b... se simplificó a b, mientras que el dv en la palabras con ad+v... se simplificó a b o v:
En algunas palabras del latín tardío, la d permaneció:
  • avenir/advenir < advenio
  • averar/adverar < adverare
  • abogar/avocar/advocar < advoco
  • adverbio < adverbium
  • adverar < *advērāre
  • advertir < adverto

El dominio de abogado sobre otras formas de la palabra

El texto de Felipe Fernandez de 1828 explica el predominio del uso indiscriminado de la b en caso de la v y de la c en caso de la q en algunas provincias españolas. Generalmente, la etimología se consideraba una guía para establecer normas fijas de ortografía. Según este principio, vivir, voz y vez se escriben con v en vez de b. Sin embargo, no es una norma general, entre otras cosas, porque no todas las palabras tienen una etimología precisa. Abogado y boda deberían escribirse con v por su origen latino, pero ha prevalecido la práctica. Con móvil ocurre la situación opuesta. Otros casos donde ha prevalecido la práctica es abreviar y acomodar, que deberían haber doblado la b y la c.  Esta idea es compartida por Wagener (1811) y Monlau (1856).

Conclusión

El paso del latín al español dio origen a la palabra abogado, apareciendo posteriormente en los textos sus variantes. Aunque atendiendo a su etimología, debería haberse fijado la forma con v o dv como la correcta. En cambio, el uso más frecuente de abogado terminó prevalenciendo. Posiblemente, la homogeneización de la b y la v en el español favoreció su uso frente a otros idiomas en el que esta equiparación no ocurrió. El uso de avocar y advocar con significados distintos también pudo influir.

Fuentes

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